jueves, 4 de octubre de 2012

UNIDAD II SEXUALIDAD





2.1 Sexualidad en la adolescencia
Comprende de los 12 a los 19 años, es una época de rápidos cambios y difíciles empresas. El desarrollo físico es sólo una parte de este proceso, porque los adolescentes afrontan una amplia gama de requerimientos psicosociales: independización de los padres, consolidación de las cualidades necesarias para relacionarse con los compañeros de la misma edad, incorporación de una serie de principios éticos aplicables a la realidad práctica, fomento de las capacidades intelectuales y adquisición de una responsabilidad social e individual básica, por nombrar sólo algunos. Pero a la vez que el adolescente se encara con tan compleja sucesión de dificultades concernientes a su evolución conjunta como ser humano, debe dirimir su sexualidad aprendiendo el modo de adaptarse a los cambiantes sentimientos sexuales, escogiendo cómo participar en las diversas clases de actividad sexual, descubriendo la manera de identificar el amor y asimilando los necesarios conocimientos para impedir que se produzca un embarazo no deseado. No es extraño que en ocasiones el adolescente sea víctima de conflictos, sufrimiento y desconcierto.
Por otro lado, la adolescencia también es una etapa de hallazgo y eclosión; una época en que la maduración intelectual y emocional corre paralela con el desarrollo físico y genera una libertad y un creciente apasionamiento vital. La adolescencia no es únicamente un periodo de turbulencia y agitación, como quieren las concepciones tradicionales, sino que, a la vez, suele ser una fase de goce y felicidad que marca el tránsito agitado y tumultuoso al estado adulto (Offer y Offer, 1975). La naturaleza paradójica de la adolescencia se patentiza sobre todo en la esfera de la sexualidad.
Aspectos psicosexuales de la adolescencia
Fantasías sexuales
Los sueños y las fantasías sexuales se tornan más frecuentes y explícitos en la adolescencia, muchas veces como elemento auxiliar de la masturbación. Parece ser que la fantasía, en el marco de la adolescencia, cumple varios cometidos: realza por lo general el placer de la actividad sexual; puede sustituir a una experiencia real (pero inasequible); origina excitación o provoca el orgasmo; constituye una especie de plataforma de ensayo mental de cara a ulteriores situaciones sexuales (aumentando la tranquilidad y anticipándose a posibles problemas, igual que ocurre con el ensayo de cualquier otra actividad) y, en fin, supone un medio de experimentación sexual sin riesgos, controlable y nada conmocionante. La experiencia del adolescente, en cuanto a la exploración del alcance y aplicabilidad de las fantasías, repercute decididamente en su actividad sexual y en la propia seguridad a la hora de desempeñarse sexualmente en fases posteriores.
Independencia
A medida que el adolescente pugna por consolidar un sentido de identidad e independencia personal con respecto a sus padres y a otras figuras autoritarias, adquieren gran importancia las relaciones recíprocas con los compañeros y compañeras de la misma o parecida edad. Así, por ejemplo, la necesidad de libertad que experimenta el adolescente se acompaña normalmente del imperativo de ser como sus amigos, por más que en ocasiones ambas exigencias sean contrapuestas o antagónicas.
Las presiones del grupo de edad a que pertenece el adolescente varían según las colectividades sociales.
En su ansia por liberarse de la supervisión de los padres y de los adultos, algunos adolescentes ven en el sexo un medio de demostrar su aptitud para tomar decisiones propias y de presentar cara a la escala de valores de la otra generación. Pero la conquista de esa libertad no es tarea fácil, ya que los adolescentes adquieren de un modo y otro un considerable legado sexual de sus mayores y de la generación correspondiente en el que se incluyen pautas discriminatorias hacia el sexo femenino y un intenso sentimiento de culpabilidad sexual. Han cambiado antes las actitudes que la conducta, puesto que hoy está muy extendida la idea de igualdad entre ambos sexos No obstante, perdura en ciertos aspectos el criterio de la superioridad del varón. Aún se espera que sea éste el que tome la iniciativa sexual, y si es la mujer la que lo hace, lo más probable es que se la tache de "atrevida" o "calentorra". Los adolescentes no se han desembarazado de todo vestigio de problemas sexuales, mala información y desconcierto en materia de sexualidad; más bien parece que hayan sustituido determinados problemas por otro contingente de dificultades.
Reacciones paterna.
Muchos adultos dan la impresión de sentirse amenazados por las pautas del adolescente en esta materia y tratan de regularlas de manera ilógica, como lo demuestra el hecho de que se pretenda a veces suprimir la educación sexual en las escuelas ("les llenaría la cabeza de malas ideas"), restringir la información sobre métodos anticonceptivos ("que sigan teniendo miedo a quedar embarazadas"), censurar libros y películas o, sencillamente, fingir que la sexualidad del adolescente no existe en absoluto. Por fortuna, no todos los padres adoptan una visión tan negativa de la sexualidad juvenil y en algunos casos asumen posturas más liberales. También es importante constatar que la conducta sexual del adolescente puede crear inquietud en los progenitores. A muchos padres les preocupa que sus hijos adolescentes se vean atrapados en un embarazo involuntario, conscientes de que, aun cuando él o ella dispongan de medios anticonceptivos, quizá no los sepan utilizar eficazmente en el momento preciso. Los padres también se inquietan, y no sin motivo, de que sus hijos adolescentes puedan contraer una enfermedad venérea.
Pautas de conducta sexual
La masturbación
Kinsey y colaboradores (1953) detectaron una marcada diferencia en cuanto a la incidencia de la masturbación en los varones y en las mujeres. No obstante, la tendencia actual indica un aumento de la masturbación en las muchachas adolescentes.
La masturbación cumple en los adolescentes varias funciones de importancia, como son el alivio de la tensión sexual, el constituir una forma inocua de experimentación sexual, la mejora de la autoconfianza en el desempeño sexual, el dominio de los impulsos sexuales, la mitigación de la soledad y una válvula de escape de la tensión y el estrés generales.
Las caricias (petting)
Kinsey y colaboradores lo definen como el contacto físico entre varones y mujeres con miras a lograr la excitación erótica sin realizar el coito. Recientemente, un estudio basado en entrevistas con estudiantes de ambos sexos de primer año de universidad, a los que se preguntó sobre sus experiencias sexuales en el instituto de secundaria, puso de manifiesto que el 82 % tuvo estimulación genital con su pareja, y que el 40% de las muchachas y el 50% de los chicos habían tenido orgasmos durante el petting (Kolodny, 1980).
El petting debe contemplarse a la luz de los cambios de actitud que hoy se observan en la conducta sexual del adolescente. Además de practicar buen número de actividades sexuales a edad más temprana que otras generaciones, muchos de los adolescentes de nuestros días han prescindido de la costumbre de "salir" o darse cita con compañeros o compañeras y de "entablar un noviazgo" formal, y se atienen a pautas de interacción social menos estructuradas.
El coito
La primera experiencia coital puede constituir un episodio de dicha, goce, intimidad y satisfacción o, por el contrario, originar inquietud, desengaño y culpa. Es un error deducir que los chicos y chicas que tienen su primera relación coital a edad más temprana son por ello mismo promiscuos, ya que muchos adolescentes jóvenes se limitan a realizar la experiencia con una misma compañera en cada ocasión. También debe tenerse en cuenta que no pocos adolescentes que ya no son vírgenes realizan el acto sexual con escasa frecuencia. En el caso de algunos muchachos, sobre todo los que "probaron" efectuar la cópula por el afán de experimentar, desvelado el misterio hallan menos intrigante y apetecible la relación sexual y pasan largos periodos sin hacer el amor o copulando de tarde en tarde, impulsados a veces por el deseo de encontrar "la persona adecuada". Los adolescentes que mantienen una relación amorosa que permanece desde hace tiempo, suelen realizar el coito con bastante regularidad.
En los últimos años se ha puesto de manifiesto que entre los adolescentes con experiencia sexual está emergiendo un contingente que se muestra desengañado, insatisfecho o turbado en lo que atañe a su vida sexual. En ocasiones se trata de muchachos o muchachas que esperaban tanto de esa primera experiencia que luego se sienten poco menos que frustados o estafados si la situación no resulta conmocionante. Otros padecen trastornos sexuales que les han impedido gozar del contacto íntimo. Un tercer contingente está constituido por adolescentes que en un principio gozan con la experiencia sexual, pero que pierden interés por ella cuando se dan cuenta de que la relación con el compañero o compañera tiene tan sólo una motivación sexual, o cuando se rompe el vínculo y una parte se siente utilizada o manipulada. Buena parte de esos optan por la continencia para salir del paso, en la confianza de que cuando sean mayores- o cuando den con la pareja adecuada- las cosas serán de otro modo. Por último están los que, siendo sexualmente activos, hallan escaso o nulo el placer en las relaciones íntimas.


Experiencia homosexual
Los estudios de Kinsey pusieron de manifiesto que muy frecuentemente los adolescentes varones habían tenido al menos una experiencia homosexual, en tanto que el porcentaje de experiencias lésbicas entre muchachas era muy inferior.
Conviene tener presente que un encuentro aislado entre dos adolescentes del mismo sexo o una pauta efímera de actividad homosexual no basta para afirmar que el individuo tenga una inclinación de este tipo. La mayor parte de los adolescentes que han tenido experiencias homosexuales no se ven como tales y, ya adultos, su conducta es heterosexual. Aun así, hay adolescentes que albergan sentimientos de culpa y se muestran ambivalentes respecto a su orientación sexual como consecuencia de un solo episodio de ese género, lo que les turba emocionalmente.
El adolescente que se inquieta ante la idea de ser homosexual reacciona de muy diversas formas. Los hay que evitan toda relación con individuos del mismo sexo a la vez que tratan de reforzar su identidad heterosexual saliendo con chicas y entregándose a contactos amorosos heterosexuales. Otros optan por evitar todo tipo de situaciones sexuales. Además, están los que se tienen por bisexuales, los que estiman que la excitación homosexual es una etapa transitoria que dejarán atrás, y, en fin, los adolescentes que recaban la ayuda de un profesional para salir de apuros.
Algunos adolescentes "sienten" de manera intuitiva que son homosexuales, o bien superan el desconcierto inicial acerca de su identidad sexual y asumen de forma positiva la homosexualidad. Estos últimos suelen consultar libros sobre el tema, buscan la compañía de otros homosexuales y aspiran a introducirse socialmente en la subcultura homosexual. Estas personas se enfrentan con algunas dificultades en virtud del concepto hoy vigente sobre la homosexualidad y no confiesan sus preferencias sexuales a la familia o a los amigos (lo que se conoce como coming out, es decir, "salir a la superficie") hasta más tarde, y eso suponiendo que decidan hacerlo. 


.1.1 PREVENCIÓN DEL EMBARAZO EN EL ADOLESCENTE.
Con el arribo de la pubertad, arriban muchas cosas para los adolescentes, entre ellas el que biológicamente estén listos para la reproducción. Sin embargo, esta condición hormonal no es suficiente para poder emprender el camino de la paternidad.
Si bien es cierto, el embarazo adolescente es un problema generalizado en la población, la mala calidad de la educación sexual sumada al desconocimiento del correcto funcionamiento de los métodos anticonceptivos, eleva la cantidad de hijos de madres adolescentes en los sectores más vulnerables del país.
Si a esto le sumamos la falta de servicios públicos orientados a la población más joven del país, la poca relevancia que se le da a la sexualidad responsable en las instituciones educativas y la valoración moral negativa que provoca en la población, el embarazo adolescente es vivido como un problema puertas adentro.
Responsabilidad familiar
Descripción: Embarazo adolescente
Los grandes culpables del embarazo adolescente terminan siendo los propios adolescentes. Muchas veces los padres, tan agobiados por la situación, responsabilizan en un 100% a sus hijos por las conductas “inadecuadas” que lo llevaron al embarazo.
De esta manera los ahora futuros progenitores se sienten abandonados y aun más apesadumbrados con todas las responsabilidades que ven venir. Sin un respaldo familiar el embarazo adolescente es percibido como un gran obstáculo que, en algunas ocasiones y ante consejos muy equivocados, se termina “solucionando” con el aborto.
Medidas de prevención
El embarazo adolescente se previene, no se cura. A partir desde esa premisa los padres pueden ayudar a sus hijos a transitar por una sexualidad responsable, las conversaciones respecto a la importancia del correcto uso de métodos de protección (no sólo por el embarazo sino también por las ETS) y abrir los espacios para las dudas adolescentes puede hacer la diferencia en la vida de los hijos.
Es común escuchar en charlas con adolescentes que ellos sienten “vergüenza” al hablar de sexualidad con sus padres. Esta incomodidad basada en la sensación de que serán reprendidos por su curiosidad sexual los aparta de los consejos paternos, dejándolos a merced de información compartida entre pares y exponiéndolos de forma innecesaria a conductas de riesgo.
Educación en la escuela
Los padres deberían exigir que en las escuelas se hable de sexualidad como de cualquier otro tema relevante para la vida de los estudiantes. El poder generar un espacio abierto al diálogo, guiado por un adulto capacitado permite que los jóvenes expresen sus dudas al interior del grupo de pares donde, por cercanía de edades e intereses, se sienten más cómodos que preguntándolo en sus casas.
La posibilidad de tener un docente instruido debe ser vista como una alternativa saludable en pos de disminuir las tasas de embarazo adolescente y no como una ofensa a la moral o a los valores familiares que prefieren no hablar de sexualidad con sus hijos.
Un embarazo no deseado durante la adolescencia se puede prevenir siempre, ya que no es necesario tener relaciones sexuales durante esta etapa de la vida
Existe la creencia de que se deben tener relaciones sexuales tanto para probar la virilidad del hombre, como la fidelidad y lealtad de la mujer al “demostrar amor”, lo que es totalmente erróneo y puede conducir a un embarazo no deseado o al contagio de enfermedades de transmisión sexual.
Así que para evitar un embarazo no deseado, precipitado o sorpresivo:
- Es necesario abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que se tenga la madurez para comprender su significado y responsabilidad.
- Utilizar adecuada y oportunamente la información sobre el embarazo, sus riesgos y la forma de prevenirlos.
- En caso de tener relaciones, utilizar el condón adecuadamente durante todas las relaciones coitales, sobre todo porque el ciclo menstrual durante la adolescencia suele ser irregular.
- Conocer todos los métodos anticonceptivos existentes, sus ventajas y desventajas durante la adolescencia y consultar al médico para que si se desean tener relaciones administre el método anticonceptivo ideal para cada adolescente.
- Evitar el consumo de alcohol y drogas, para no perder el control cuando se esté con la pareja y puedan tomar decisiones adecuadas y responsables sobre el ejercicio de la sexualidad. Las hormonas y las drogas no son buenos consejeros.
- Desarrollar valores personales, como el respeto a nuestro cuerpo, a la vida, a las decisiones de los demás, al ejercicio de la sexualidad.
- Anteponer siempre un proyecto de vida profesional a uno emocional, que aún no se sabe cómo se podrá manejar.
- Actuar con firmeza ante situaciones de reto, riesgo o amenaza y decir siempre NO cuando exista la presión hacia las relaciones sexuales. Este tipo de presión casi nunca termina en una relación duradera y estable.
Un embarazo en la adolescencia es traumático en la mayoría de los casos, porque genera un conflicto que se establece entre ser madre o padre y al mismo tiempo continuar siendo adolescente, casi siempre menor de edad, que necesita ser educado y controlado por los padres.
El embarazo en la adolescencia también provoca el abandono de los estudios, ya que cuando las chicas adolescentes quedan embarazadas deben asumir responsabilidades muy tempranas de madres que, por lo general, no pueden compartir con el estudio, o se les dificulta notablemente por lo que optan por tener a sus bebés y abandonar la escuela. La decisión hipoteca la vida de la joven para siempre, condenada a un presente de niña madre y un futuro con pocas expectativas profesionales y económicas.

Otro agravante es que el padre adolescente en general no asume la responsabilidad paterna y los bebés al final se quedan con la madre.

El cuerpo de una niña adolescente no está preparado para un embarazo lo que genera entre las jóvenes unos mayores índices de mortalidad materna, que consideran las muertes de mujeres durante el embarazo o hasta 42 días después de parto. En los países desarrollados se trata de un indicador que ronda un caso de cada mil, pero el promedio aumenta en países del tercer mundo, como Argentina, donde hay 4 muertes por cada mil partos. Todos los especialistas sostienen que la mayoría de estas muertes son causadas hemorragia materna, infecciones, complicaciones del aborto e hipertensión.

 
2.1.2 Los Riesgos del Embarazo en La Adolescencia.
Debido a que la adolescente está todavía en desarrollo y crecimiento, es importante saber que la pelvis todavía está creciendo, asimismo el canal del parto no tiene el tamaño definitivo, por lo que las madres adolescentes presentan desventajas biológicas y tienen más problemas en los partos.

Se observa que el riesgo de presentar complicaciones está en relación con la edad materna, siendo mayor si la edad de la mujer embarazada es menor de 15 años (en la adolescencia temprana).
Complicaciones Prenatales
Anemia.

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteHipertensión inducida por el embarazo (Preeclampsia).       

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteEnfermedades de transmisión sexual.
Complicaciones
Embarazo pretérmino.                   

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteParto prolongado.            

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteComplicaciones intraparto (Sufrimiento fetal, atonía uterina). Desproporción feto-pélvica.

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteMayor proporción de cesáreas (siendo inversamente proporcional a la edad materna).

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteRecién nacido de bajo peso al nacer.   

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteComplicaciones Neonatales.      

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteIctericia neonatal. 

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteSepsis.       

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteMalformaciones congénitas (polidactilia, paladar hendido).

Descripción: Riesgos del embarazo adolescenteSíndrome de dificultad respiratoria.                 

Descripción: Riesgos del embarazo adolescentePrematuridad.       

En las embarazadas menores de 15 años el embarazo es de alto riesgo obstétrico. Este se relaciona con la pobreza, mala alimentación y mala salud antes del embarazo, aunado a un inadecuado control prenatal, y no directamente con la edad materna.
Los peligros maternales
Cada minuto muere en el mundo una mujer a consecuencia de complicaciones en el embarazo, 300 conciben sin haberlo deseado o planeado y 200 adquieren alguna enfermedad trasmitida sexualmente. Por esto, uno de los retos de la Organización Panamericana de Salud (OPS) ha sido "procurar una maternidad saludable''. La organización está tratando de promocionar esta campaña a nivel de gobiernos, escuelas, educadores, organizaciones de desarrollo, medios de comunicaciones y de individuos.
Según la OMS, la mortalidad materna se define "como la muerte de una mujer durante el embarazo o 42 días después de éste''. Cada año alrededor de 585,000 mujeres en el mundo, mueren como consecuencia de complicaciones del embarazo.
En los países en vías de desarrollo mueren 480 madres por cada 100,000 bebés nacidos vivos y en los desarrollados, 27.
Según indica el OPS, las fallecidas pueden ser: una madre adolescente, sola, lejos de la ayuda profesional; una mujer que llegó al hospital con hemorragia y muy tarde para salvar su vida; una mujer que, en su desesperación, recurrió al aborto para terminar con un embarazo no deseado; una mujer con varios hijos que no asistió a la atención prenatal a tiempo para identificar y prevenir complicaciones.
Y según han visto, la mayor proporción de años de vida sanos perdidos por mujeres en edad reproductiva, son atribuibles a problemas relacionados con el embarazo y el parto.
Las principales causas de mortalidad materna son por:
· Hemorragia
· Hipertensión inducida por la gestación            
· Infección producto de un embarazo     
· Aborto practicado en malas condiciones         
· Dificultades en el parto
Pero hay signos de alarma que pueden avisar para buscar ayuda:
Antes de las 20 semanas de gestación: Presión arterial por encima de las cifras habituales; sangramiento vaginal; dolor de cabeza persistente.
Después de las 20 semanas de gestación: Convulsiones; hinchazón de piernas o pies o ambas; sangramiento vaginal; dolor abdominal intenso; dolor de cabeza persistente; infección de las vías urinarias; temperatura elevada; salida de líquidos o ruptura de la fuente. Estos síntomas pueden avisar de diferentes problemas.
Complicaciones del embarazo
Durante siglos la presión arterial alta durante el embarazo (pre eclampsia) ha sido una de las causas de muerte de la madre, el feto o el recién nacido. Cuando viene acompañada de convulsiones ya se está en presencia de la eclampsia; en que el feto queda privado de oxígeno y la placenta se puede dañar o se separa.
Normalmente, la presión sanguínea de la mujer baja un poco a mitad del embarazo; en parte, por el aumento del volumen de sangre, y en parte, debido al relajamiento de los vasos sanguíneos. Con la eclampsia, la presión sanguínea no baja en esa época, y por el contario, aumenta en las últimas semanas.
Las mujeres que corren mayor riesgo de padecerla son: primerizas menores de 20 años, o mayores de 35; mujeres que padecen de hipertensión crónica; o que han padecido de ella en un embarazo anterior que no fuera el primero; con diabetes; o en un embarazo múltiple.
Hay ciertas complicaciones que pueden ser fatales, como el embarazo extrauterino. Cuando surge un dolor abdominal severo repentino, puede ser síntoma de la ruptura de la trompa de Falopio, si se tiene un embarazo ectópico o fuera del útero en esa zona del cuerpo. Este embarazo no llega a su fin y puede ser peligroso y fatal sin atención médica inmediata.
Entre las mujeres que corren riesgo de padecerlo, aunque se desconocen sus causas, están aquellas que: usan un dispositivo intrauterino como contraceptivo; han tenido un embarazo previo en las trompas; padecen de adhesiones a consecuencia de cirugía abdominal previa; embarazo por fertilización in vitro; tienen historia de endometritis.
Otra de las complicaciones durante el embarazo es la diabetes gestacional (GDM); definida como una intolerancia a la glucosa durante esa etapa. Las madres que la padecen corren un alto riesgo de hipertensión, pre eclampsia, infecciones del tracto urinario, futura diabetes y parto por cesárea.
Para una maternidad saludable
Lo primero es estar conscientes de que cualquier embarazo puede complicarse, y conocer los signos de peligro que se presentan durante éste, el parto y después del parto. También hay que reconocer que hay grupos de mujeres con mayores riesgos de problemas en el embarazo, como las adolescentes o mujeres de edad avanzada o con muchos hijos, o en situaciones de pobreza, sin acceso a los servicios de salud o información adecuada.
Se recomienda acudir al servicio de salud para la atención prenatal desde el primer signo de embarazo, acudir al centro de salud u hospital más cercano al primer signo de alarma o peligro durante el embarazo, parto o después del parto; mantener buenas medidas de higiene durante y después del parto; tomar suplemento de hierro durante el embarazo; planificar su familia e iniciar un método anticonceptivo seguro, si quiere evitar el embarazo.
El recién nacido prematuro
Por diferentes causas los bebés pueden nacer antes de tiempo, o sea antes de la semana 37 de gestación o antes de los 8 meses de embarazo, que es el término para que un recién nacido desarrolle la suficiente madurez física y obtenga el peso adecuado para la supervivencia fuera del vientre materno. Sin embargo, la tecnología actual, los progresos en el conocimiento y la amplia experiencia que han logrado el personal de la salud y los centros médicos especializados ha mejorado el pronóstico y la calidad de vida de los bebes prematuros.
El prematuro tiene un alto riesgo porque todos sus órganos -por ejemplo los pulmones, su sistema nervioso, el corazón, los riñones- son inmaduros, por supuesto, y no están preparados para asumir sus funciones normalmente. En general un bebé promedio pesa entre 2500 y 3500 gramos aproximadamente, los bebés prematuros se encuentran por debajo de estos pesos y se ha logrado sacar adelante bebés con pesos menores a 1000 gramos.
Este artículo va dirigido a todos los padres que han pasado con su hijo por una unidad de cuidado neonatal, que es donde se manejan estos bebés prematuros; y para aquellos que se encuentran ante esta circunstancia, ya que en ellos he visto además de su angustia y preocupación, la confusión por el bombardeo de conocimientos y términos con los cuales no están relacionados.
Problemas más frecuentes
Uno de los problemas más frecuentes para los prematuros es la enfermedad de membrana hialina, la cual se refiere al déficit de surfactante pulmonar que es la sustancia que permite que los pulmones se expandan normalmente, o sea que se mantengan debidamente inflados. Cuando el parto se presenta prematuramente, tal vez la maduración pulmonar no se ha llevado a cabo y el bebé tiene el riesgo de desarrollar dificultad respiratoria secundaria. Afortunadamente contamos con surfactante pulmonar como medicamento que al administrarlo al bebé directamente sobre sus pulmones, mejora de una manera importante esta enfermedad. Aveces se hará necesario el apoyo de la ventilación por medio de maquinas externas denominadas ventiladores, mientras que el niño desarrolla los mecanismos necesarios para una respiración adecuada.
Los bebés prematuros por su inmadurez, bajo peso y pobre depósito de grasa tienden a enfriarse fácilmente, lo cual empeora su déficit respiratorio y demás problemas de la prematurez. Por esta razón es muy importante mantenerlos con la temperatura adecuada por medio del uso de incubadoras que les asegura la temperatura y humedad adecuadas.
De acuerdo al estado general del recién nacido y su grado de inmadurez, el bebé prematuro tal vez no se pueda colocar al seno para alimentarse inmediatamente, pero sí es muy importante que la madre tempranamente estimule sus senos y este preparada para el momento en que pueda lactar a su bebé. También la leche materna se puede almacenar debidamente refrigerada y administrarla al bebé en pequeñas cantidades mientras va tolerando la alimentación paulatinamente.
Los prematuros son muy susceptibles a las infecciones, por esto se deben extremar las medias de higiene antes de tocarlos, como un buen lavado de manos, evitar el uso de joyas y usar una bata limpia antes de visitarlos en las unidades de recién nacidos.
Estas entidades y otras pueden afectar a los bebés prematuros, quienes podrán ir a casa cuando ganen el peso suficiente, coman de manera adecuada, regulen su temperatura sin enfriarse y puedan desarrollar casi dentro de total normalidad la vida de cualquier recién nacido. La adecuada comunicación de los padres con el personal de salud y la colaboración con las recomendaciones y normas del cuidados de estos bebes son piezas claves para la adecuada evolución de estos niños


 2.1.3 MATERNIDAD RESPONSABLE***
La maternidad y paternidad responsable es un ideal que debería prevalecer en los humanos y humanas, sin embargo, la realidad es totalmente adversa en muchos casos. Cuando vemos y escuchamos casos de niñez abandonada,  maltratada, y  en descuido.
Es imprescindible que se accione con respecto al tema en la niñez y juventud, para sensibilizar a  las nuevas generaciones, esa necesidad de orientación y educación  que la mujer y el hombre deben tener para poder concebir ó procrear hijas e hijos, y no continuar con los patrones de crianza del pasado para evitar estos ciclos repetitivos que tanto daño han causado a la familia guatemalteca.
La paternidad y  maternidad durante la adolescencia y la  juventud temprana
afectan negativamente la vida  tanto de la madre, padre,  hija o hijo.
Las y los jóvenes que se enfrentan a la situación de ser madres y padres, atraviesan por serios problemas de tipo psicológico, educativo, económico, familiar y social; en el caso de ellas, se agrega el riesgo a la salud al que se expone la madre y su hija o hijo.
A este tipo de situaciones podría agregarse la de los planes truncados, pues las y los jóvenes se tienen que adaptar a un nuevo rol no previsto, el cual implica una serie de decisiones que probablemente ni siquiera se hubieran imaginado, que los expone a continuas frustraciones y desajustes.
Antes de los 20 años, las y los jóvenes son, usualmente, dependientes de su madre y padre  en lo económico y en lo emocional. Están definiendo apenas sus planes para la vida adulta y sentando las bases para llevar acabo ese plan (por ejemplo, estudiando o aprendiendo un oficio). Pero puede ser también que se encuentren profundamente desorientados, desorientadas y pasivos ante su situación presente y futura.
En tales condiciones, la  maternidad y la paternidad puede obstaculizar definitivamente los planes y las acciones para un mejor desarrollo personal de las jóvenes madres y  padres, quienes se sentirán más confundidos y frustrados en sus anhelos e intenciones.
Las parejas suelen unirse a edades muy tempranas y las jóvenes tienen su primer embarazo también prematuramente. Por ello, es de gran importancia para el bienestar individual y social del país, que las y los jóvenes adviertan la conveniencia de prepararse para la vida, antes de unirse y tener hijas e hijos.
Aunque durante mucho tiempo se pensó que la educación sobre la sexualidad promovía el “libertinaje” entre las y los jóvenes, los estudios recientes indican lo contrario. Entre otras cosas, se requiere de  información sobre los métodos de planificación familiar que permiten evitar los embarazos no deseados y los riesgos a los que se expone una adolescente con una relación sexo genital no protegida,  las y los jóvenes con más conocimientos tienden a retrasar el inicio de su vida sexual activa y a  ser más precavidos y precavidas cuando las inician.
La comunicación en esta materia, dirigida a las y los jóvenes, debe proporcionarles información certera, sin prejuicios, clara y directa. También debe promover el acercamiento de la y el  joven a los organismos públicos, privados y civiles que  lo  pueden orientar de manera profesional.
Paternidad y Maternidad Responsable:
Es el grado de conciencia que  la mujer y el hombre  manifiestan de manera íntegra hacia su pareja,  hijas e hijos en la responsabilidad de formar a nuevos individuos para bien del país.
Es el cumplimiento fiel de los deberes y obligaciones que tienen los padres y madres para con sus hijas e hijos desarrollando una                                                                                                      actitud consciente y responsable para cumplir con la misión sublime de procrear hijas e hijos sanos,  física, psicológica y socialmente.
Ser madre o padre, no significa simplemente el ejercicio biológico de tener hijas e hijos, significa que se debe ejercer la responsabilidad materna o paterna aún antes de que la niña  o niño nazca.  Es un acto de suprema responsabilidad ya que nadie está pidiendo venir al mundo, y a la vez no tiene la oportunidad de decidir a que hora llegar.  Es importante considerar que, además de los requerimientos vitales, pueda recibir suficiente amor, comprensión y una sólida formación moral.
Cada persona está en la obligación de capacitarse para ser madre o padre responsable, sin embargo, es necesario que en cada uno de los miembros de la pareja exista la madurez, física, social, emocional, intelectual y  económica, propiciando el bienestar de sus hijas e hijos.
Madurez física:
Consiste en lograr un completo desarrollo del cuerpo, especialmente de los órganos sexuales.
Se considera que una  mujer y un hombre alcanzan su madurez física aproximadamente a los l8 años.
Un embarazo antes de esa edad tiene riesgos tanto para la salud de la madre como  para  la hija o hijo por nacer.
La mujer y el hombre deben aprender a conocer el funcionamiento de su   cuerpo y comoprevenir enfermedades que pongan en riesgo su salud en general.
Madurez Emocional:
Es el punto en que la mujer y el hombre actúan y piensan con mayor criterio, dependen cada vez menos de su padre o madre  para tomar decisiones personales, y además, se tiene conciencia de la responsabilidad que significa ser madre o padre.
La pareja necesita comprender la importancia que implica el saber orientar a las hijas e hijos sobre la base de ejemplos, actitudes y comportamientos, que influirán satisfactoria ó insatisfactoria en la conducta del grupo familiar.
Madurez intelectual:
Es la capacidad que tiene una persona para resolver de la mejor manera  y en el momento oportuno los problemas propios de un grupo familiar, basada en el respeto que cono personas se merece cada integrante.
Madurez económica:
El ser maduro o madura económicamente, no significa que debe almacenar el dinero, sino en tener la capacidad y la aptitud para desempeñar un trabajo que le permita a ella y a él un ingreso seguro y suficiente, para el mantenimiento del hogar.  Además de la habilidad para utilizar el ingreso.
Es importante que la mujer y el hombre tengan una preparación laboral que les provea de un salario y  así solventar necesidades físicas, psicológicas y sociales.
Madurez social:
Consiste en  la capacidad de cada miembro de la pareja para reconocer la responsabilidad que se tiene tanto con la familia, como con  la sociedad de formar personas útiles al desarrollo social y económico.  La familia es el núcleo de la sociedad, familias estables y equilibradas, producen sociedades más sanas y organizadas.
Conocimiento de la pareja:
Es importante, que la mujer y el hombre durante el noviazgo puedan conocerse el tiempo suficiente para evaluar  comportamientos  actitudes e intereses de su personalidad, para así asegurar en lo posible una mejor estabilidad emocional y social, también considerar los  aspectos, económicos, morales, físicos, sociales y emocionales.
Importancia del diálogo y la comunicación:
Se debe resaltar que a nivel de pareja, el diálogo cobra especial significado, debido a que las diferencias personales, pueden contribuir a crear abismos conyugales y que estos pueden involucrar negativamente a las hijas e hijos, por ello se debe establecer una comunicación de doble vía, que propicie un mejor entendimiento y acercamiento del grupo familiar.
Deberes y derechos de la pareja:
La mujer y el hombre tienen derechos y obligaciones en el hogar, y  ello  permite defender  opiniones e ideas, pero que a la vez  obliga a tomar decisiones maduras, coherentes y lógicas.
Aprender a defender  valores, creencias y a la vez romper con estructuras arcaicas de machismo, valorar el potencial de la pareja con perspectiva de género, abordar aspectos relacionados con la planificación familiar, tomando criterios o elementos como: la salud y situación socio-económica. Dialogar sobre situaciones  poco satisfactorias y el daño que se esté causando a la pareja y grupo familiar.
Recomendaciones finales:
Es recomendable que una pareja joven espere a que la mujer cumpla 20 años antes de tener una hija o hijo y así proteger su salud y la de su bebé. Así mismo, es conveniente acudir con personal capacitado para recibir orientación sobre los métodos para prevenir embarazos, que les permita fortalecer su unión, y planificar su familia.
·         La edad para formar una pareja depende de la madurez física, mental y social de las y los jóvenes, así como de las costumbres de la sociedad en la cual viven. En algunos lugares se unen a edad temprana, sin tomar en cuenta que las mujeres que se embarazan antes de los 18 años, tienen mayores riesgos de enfermarse o morir por causas asociadas al embarazo o al parto, y sus hijas e hijos tienen más probabilidades de nacer con problemas de bajo peso.
·         Antes de tener una hija o hijo es conveniente que la pareja se prepare e informe sobre los riesgos, las responsabilidades y los problemas que tendrán que afrontar. Primero deben madurar físicamente para no correr riesgos durante el embarazo. También deben estar preparados emocionalmente para que la hija o hijo sea una alegría y no una carga; deben estar plenamente seguros de lo que desean hacer.
·         La maternidad y paternidad en adolescentes es mucho más difícil que en  personas mayores, ya que generalmente abandonan la escuela y los planes futuros se truncan. También, se rompe bruscamente con el crecimiento y el desarrollo natural. Por eso es necesario que se informen y así poder retrasar tan importante acontecimiento.
·         Es recomendable que las parejas de jóvenes reciban juntos orientación sobre salud sexual  reproductiva, y específicamente métodos anticonceptivos,  embarazo y el parto, cuidados al recién nacido, examen ginecológico necesarios para proteger la salud, para ello, deben acudir a las organizaciones de salud,  clínicas en donde personal capacitado los orientará de manera adecuada.
·         Una hija o un hijo es responsabilidad compartida de la pareja. La madre y el padre deben compartir de igual manera y con el mismo peso las responsabilidades respecto a sus hijas o hijos, y vigilar y solventar las necesidades de vivienda, educación, atención de su salud, alimento y todo lo necesario para que se desarrollen plenamente. Por ello, todas las parejas deben prepararse antes de decidir tenerlos.
·         La maternidad y paternidad es maravillosa cuando las parejas están preparadas y desean ser madres o padres, pero puede significar muchas frustraciones y peligros si las y los jóvenes tienen hijas e hijos sin desearlos, ya que aparte del daño a la joven, se perjudica grandemente a un ser indefenso.


 

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