2.1 Sexualidad en la adolescencia
Comprende de los 12 a los 19 años, es
una época de rápidos cambios y difíciles empresas. El desarrollo físico es sólo
una parte de este proceso, porque los adolescentes afrontan una amplia gama de
requerimientos psicosociales: independización de los padres, consolidación de las
cualidades necesarias para relacionarse con los compañeros de la misma edad,
incorporación de una serie de principios éticos aplicables a la realidad
práctica, fomento de las capacidades intelectuales y adquisición de una
responsabilidad social e individual básica, por nombrar sólo algunos. Pero a la
vez que el adolescente se encara con tan compleja sucesión de dificultades
concernientes a su evolución conjunta como ser humano, debe dirimir su
sexualidad aprendiendo el modo de adaptarse a los cambiantes sentimientos
sexuales, escogiendo cómo participar en las diversas clases de actividad
sexual, descubriendo la manera de identificar el amor y asimilando los
necesarios conocimientos para impedir que se produzca un embarazo no deseado.
No es extraño que en ocasiones el adolescente sea víctima de conflictos,
sufrimiento y desconcierto.
Por otro lado, la adolescencia también
es una etapa de hallazgo y eclosión; una época en que la maduración intelectual
y emocional corre paralela con el desarrollo físico y genera una libertad y un
creciente apasionamiento vital. La adolescencia no es únicamente un periodo de
turbulencia y agitación, como quieren las concepciones tradicionales, sino que,
a la vez, suele ser una fase de goce y felicidad que marca el tránsito agitado
y tumultuoso al estado adulto (Offer y Offer, 1975). La naturaleza paradójica
de la adolescencia se patentiza sobre todo en la esfera de la sexualidad.
Aspectos psicosexuales de la adolescencia
Fantasías sexuales
Los sueños y las fantasías sexuales se
tornan más frecuentes y explícitos en la adolescencia, muchas veces como
elemento auxiliar de la masturbación. Parece ser que la fantasía, en el marco
de la adolescencia, cumple varios cometidos: realza por lo general el placer de
la actividad sexual; puede sustituir a una experiencia real (pero inasequible);
origina excitación o provoca el orgasmo; constituye una especie de plataforma
de ensayo mental de cara a ulteriores situaciones sexuales (aumentando la
tranquilidad y anticipándose a posibles problemas, igual que ocurre con el
ensayo de cualquier otra actividad) y, en fin, supone un medio de
experimentación sexual sin riesgos, controlable y nada conmocionante. La
experiencia del adolescente, en cuanto a la exploración del alcance y
aplicabilidad de las fantasías, repercute decididamente en su actividad sexual
y en la propia seguridad a la hora de desempeñarse sexualmente en fases
posteriores.
Independencia
A medida que el adolescente pugna por
consolidar un sentido de identidad e independencia personal con respecto a sus
padres y a otras figuras autoritarias, adquieren gran importancia las
relaciones recíprocas con los compañeros y compañeras de la misma o parecida
edad. Así, por ejemplo, la necesidad de libertad que experimenta el adolescente
se acompaña normalmente del imperativo de ser como sus amigos, por más que en
ocasiones ambas exigencias sean contrapuestas o antagónicas.
Las presiones del grupo de edad a que
pertenece el adolescente varían según las colectividades sociales.
En su ansia por liberarse de la
supervisión de los padres y de los adultos, algunos adolescentes ven en el sexo
un medio de demostrar su aptitud para tomar decisiones propias y de presentar
cara a la escala de valores de la otra generación. Pero la conquista de esa
libertad no es tarea fácil, ya que los adolescentes adquieren de un modo y otro
un considerable legado sexual de sus mayores y de la generación correspondiente
en el que se incluyen pautas discriminatorias hacia el sexo femenino y un
intenso sentimiento de culpabilidad sexual. Han cambiado antes las actitudes
que la conducta, puesto que hoy está muy extendida la idea de igualdad entre
ambos sexos No obstante, perdura en ciertos aspectos el criterio de la
superioridad del varón. Aún se espera que sea éste el que tome la iniciativa
sexual, y si es la mujer la que lo hace, lo más probable es que se la tache de
"atrevida" o "calentorra". Los adolescentes no se han
desembarazado de todo vestigio de problemas sexuales, mala información y
desconcierto en materia de sexualidad; más bien parece que hayan sustituido
determinados problemas por otro contingente de dificultades.
Reacciones paterna.
Muchos adultos dan la impresión de
sentirse amenazados por las pautas del adolescente en esta materia y tratan de
regularlas de manera ilógica, como lo demuestra el hecho de que se pretenda a
veces suprimir la educación sexual en las escuelas ("les llenaría la
cabeza de malas ideas"), restringir la información sobre métodos
anticonceptivos ("que sigan teniendo miedo a quedar embarazadas"),
censurar libros y películas o, sencillamente, fingir que la sexualidad del
adolescente no existe en absoluto. Por fortuna, no todos los padres adoptan una
visión tan negativa de la sexualidad juvenil y en algunos casos asumen posturas
más liberales. También es importante constatar que la conducta sexual del
adolescente puede crear inquietud en los progenitores. A muchos padres les
preocupa que sus hijos adolescentes se vean atrapados en un embarazo
involuntario, conscientes de que, aun cuando él o ella dispongan de medios
anticonceptivos, quizá no los sepan utilizar eficazmente en el momento preciso.
Los padres también se inquietan, y no sin motivo, de que sus hijos adolescentes
puedan contraer una enfermedad venérea.
Pautas
de conducta sexual
La masturbación
Kinsey y colaboradores (1953) detectaron
una marcada diferencia en cuanto a la incidencia de la masturbación en los
varones y en las mujeres. No obstante, la tendencia actual indica un aumento de
la masturbación en las muchachas adolescentes.
La masturbación cumple en los
adolescentes varias funciones de importancia, como son el alivio de la tensión
sexual, el constituir una forma inocua de experimentación sexual, la mejora de
la autoconfianza en el desempeño sexual, el dominio de los impulsos sexuales,
la mitigación de la soledad y una válvula de escape de la tensión y el estrés
generales.
Las caricias (petting)
Kinsey y colaboradores lo definen como
el contacto físico entre varones y mujeres con miras a lograr la excitación
erótica sin realizar el coito. Recientemente, un estudio basado en entrevistas
con estudiantes de ambos sexos de primer año de universidad, a los que se
preguntó sobre sus experiencias sexuales en el instituto de secundaria, puso de
manifiesto que el 82 % tuvo estimulación genital con su pareja, y que el 40% de
las muchachas y el 50% de los chicos habían tenido orgasmos durante el petting
(Kolodny, 1980).
El petting debe contemplarse a la luz de
los cambios de actitud que hoy se observan en la conducta sexual del adolescente.
Además de practicar buen número de actividades sexuales a edad más temprana que
otras generaciones, muchos de los adolescentes de nuestros días han prescindido
de la costumbre de "salir" o darse cita con compañeros o compañeras y
de "entablar un noviazgo" formal, y se atienen a pautas de
interacción social menos estructuradas.
El coito
La primera experiencia coital puede
constituir un episodio de dicha, goce, intimidad y satisfacción o, por el
contrario, originar inquietud, desengaño y culpa. Es un error deducir que los
chicos y chicas que tienen su primera relación coital a edad más temprana son
por ello mismo promiscuos, ya que muchos adolescentes jóvenes se limitan a
realizar la experiencia con una misma compañera en cada ocasión. También debe
tenerse en cuenta que no pocos adolescentes que ya no son vírgenes realizan el
acto sexual con escasa frecuencia. En el caso de algunos muchachos, sobre todo
los que "probaron" efectuar la cópula por el afán de experimentar,
desvelado el misterio hallan menos intrigante y apetecible la relación sexual y
pasan largos periodos sin hacer el amor o copulando de tarde en tarde,
impulsados a veces por el deseo de encontrar "la persona adecuada".
Los adolescentes que mantienen una relación amorosa que permanece desde hace
tiempo, suelen realizar el coito con bastante regularidad.
En los últimos años se ha puesto de
manifiesto que entre los adolescentes con experiencia sexual está emergiendo un
contingente que se muestra desengañado, insatisfecho o turbado en lo que atañe
a su vida sexual. En ocasiones se trata de muchachos o muchachas que esperaban
tanto de esa primera experiencia que luego se sienten poco menos que frustados
o estafados si la situación no resulta conmocionante. Otros padecen trastornos
sexuales que les han impedido gozar del contacto íntimo. Un tercer contingente
está constituido por adolescentes que en un principio gozan con la experiencia
sexual, pero que pierden interés por ella cuando se dan cuenta de que la
relación con el compañero o compañera tiene tan sólo una motivación sexual, o
cuando se rompe el vínculo y una parte se siente utilizada o manipulada. Buena
parte de esos optan por la continencia para salir del paso, en la confianza de
que cuando sean mayores- o cuando den con la pareja adecuada- las cosas serán
de otro modo. Por último están los que, siendo sexualmente activos, hallan
escaso o nulo el placer en las relaciones íntimas.
Experiencia homosexual
Los estudios de Kinsey pusieron de manifiesto que muy frecuentemente los
adolescentes varones habían tenido al menos una experiencia homosexual, en
tanto que el porcentaje de experiencias lésbicas entre muchachas era muy
inferior.
Conviene tener presente que un encuentro aislado entre dos adolescentes del
mismo sexo o una pauta efímera de actividad homosexual no basta para afirmar
que el individuo tenga una inclinación de este tipo. La mayor parte de los
adolescentes que han tenido experiencias homosexuales no se ven como tales y,
ya adultos, su conducta es heterosexual. Aun así, hay adolescentes que albergan
sentimientos de culpa y se muestran ambivalentes respecto a su orientación
sexual como consecuencia de un solo episodio de ese género, lo que les turba
emocionalmente.
El adolescente que se inquieta ante la idea de ser homosexual reacciona de
muy diversas formas. Los hay que evitan toda relación con individuos del mismo
sexo a la vez que tratan de reforzar su identidad heterosexual saliendo con
chicas y entregándose a contactos amorosos heterosexuales. Otros optan por
evitar todo tipo de situaciones sexuales. Además, están los que se tienen por
bisexuales, los que estiman que la excitación homosexual es una etapa
transitoria que dejarán atrás, y, en fin, los adolescentes que recaban la ayuda
de un profesional para salir de apuros.
Algunos adolescentes "sienten" de manera intuitiva que son
homosexuales, o bien superan el desconcierto inicial acerca de su identidad
sexual y asumen de forma positiva la homosexualidad. Estos últimos suelen
consultar libros sobre el tema, buscan la compañía de otros homosexuales y
aspiran a introducirse socialmente en la subcultura homosexual. Estas personas
se enfrentan con algunas dificultades en virtud del concepto hoy vigente sobre
la homosexualidad y no confiesan sus preferencias sexuales a la familia o a los
amigos (lo que se conoce como coming out, es decir, "salir a la
superficie") hasta más tarde, y eso suponiendo que decidan hacerlo.
.1.1 PREVENCIÓN DEL
EMBARAZO EN EL ADOLESCENTE.
Con el arribo de la pubertad, arriban muchas cosas para los adolescentes, entre
ellas el que biológicamente estén listos para la reproducción. Sin embargo,
esta condición hormonal no es suficiente para poder emprender el camino de la paternidad.
Si bien es cierto, el embarazo adolescente es un problema generalizado en la población,
la mala calidad de la educación sexual
sumada al desconocimiento del correcto funcionamiento de los métodos
anticonceptivos, eleva la cantidad de hijos de madres adolescentes en los
sectores más vulnerables del país.
Si a esto le sumamos la falta de servicios públicos
orientados a la población más joven del país, la poca relevancia que se le da a
la sexualidad responsable en las instituciones educativas y la valoración moral
negativa que provoca en la población, el embarazo adolescente es vivido como un
problema puertas adentro.
Responsabilidad familiar
Los grandes culpables del embarazo adolescente
terminan siendo los propios adolescentes. Muchas veces los padres, tan
agobiados por la situación, responsabilizan en un 100% a sus hijos por las
conductas “inadecuadas” que lo llevaron al embarazo.
De esta manera los ahora futuros progenitores se
sienten abandonados y aun más apesadumbrados con todas las responsabilidades
que ven venir. Sin un respaldo familiar el embarazo adolescente es percibido
como un gran obstáculo que, en algunas ocasiones y ante consejos muy
equivocados, se termina “solucionando” con el aborto.
Medidas de prevención
El embarazo adolescente se previene, no se cura. A
partir desde esa premisa los padres pueden ayudar a sus hijos a transitar por
una sexualidad responsable, las conversaciones respecto a la importancia del
correcto uso de métodos de protección
(no sólo por el embarazo sino también por las ETS) y abrir los espacios para
las dudas adolescentes puede hacer la diferencia en la vida de los hijos.
Es común escuchar en charlas con adolescentes que
ellos sienten “vergüenza” al
hablar de sexualidad con sus padres. Esta incomodidad basada en la sensación de
que serán reprendidos por su curiosidad sexual los aparta de los consejos
paternos, dejándolos a merced de información compartida entre pares y
exponiéndolos de forma innecesaria a conductas de riesgo.
Educación en la escuela
Los padres deberían exigir que en las escuelas se hable de sexualidad como
de cualquier otro tema relevante para la vida de los estudiantes. El poder
generar un espacio abierto al diálogo, guiado por un adulto capacitado permite
que los jóvenes expresen sus dudas al interior del grupo de pares donde, por
cercanía de edades e intereses, se sienten más cómodos que preguntándolo en sus
casas.
La posibilidad de tener un docente instruido debe ser
vista como una alternativa saludable
en pos de disminuir las tasas de embarazo adolescente y no como una ofensa a la
moral o a los valores familiares que prefieren no hablar de sexualidad con sus
hijos.
Un
embarazo no deseado durante la adolescencia se puede prevenir siempre, ya que
no es necesario tener relaciones sexuales durante esta etapa de la vida
Existe la creencia de que se deben tener relaciones
sexuales tanto para probar la virilidad del hombre, como la fidelidad y lealtad
de la mujer al “demostrar amor”, lo que es totalmente erróneo y puede conducir
a un embarazo no deseado o al contagio de enfermedades de transmisión sexual.
Así que para evitar un embarazo no deseado,
precipitado o sorpresivo:
- Es necesario abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que se tenga la madurez para comprender su significado y responsabilidad.
- Utilizar adecuada y oportunamente la información sobre el embarazo, sus riesgos y la forma de prevenirlos.
- En caso de tener relaciones, utilizar el condón adecuadamente durante todas las relaciones coitales, sobre todo porque el ciclo menstrual durante la adolescencia suele ser irregular.
- Conocer todos los métodos anticonceptivos existentes, sus ventajas y desventajas durante la adolescencia y consultar al médico para que si se desean tener relaciones administre el método anticonceptivo ideal para cada adolescente.
- Evitar el consumo de alcohol y drogas, para no perder el control cuando se esté con la pareja y puedan tomar decisiones adecuadas y responsables sobre el ejercicio de la sexualidad. Las hormonas y las drogas no son buenos consejeros.
- Desarrollar valores personales, como el respeto a nuestro cuerpo, a la vida, a las decisiones de los demás, al ejercicio de la sexualidad.
- Anteponer siempre un proyecto de vida profesional a uno emocional, que aún no se sabe cómo se podrá manejar.
- Actuar con firmeza ante situaciones de reto, riesgo o amenaza y decir siempre NO cuando exista la presión hacia las relaciones sexuales. Este tipo de presión casi nunca termina en una relación duradera y estable.
- Es necesario abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que se tenga la madurez para comprender su significado y responsabilidad.
- Utilizar adecuada y oportunamente la información sobre el embarazo, sus riesgos y la forma de prevenirlos.
- En caso de tener relaciones, utilizar el condón adecuadamente durante todas las relaciones coitales, sobre todo porque el ciclo menstrual durante la adolescencia suele ser irregular.
- Conocer todos los métodos anticonceptivos existentes, sus ventajas y desventajas durante la adolescencia y consultar al médico para que si se desean tener relaciones administre el método anticonceptivo ideal para cada adolescente.
- Evitar el consumo de alcohol y drogas, para no perder el control cuando se esté con la pareja y puedan tomar decisiones adecuadas y responsables sobre el ejercicio de la sexualidad. Las hormonas y las drogas no son buenos consejeros.
- Desarrollar valores personales, como el respeto a nuestro cuerpo, a la vida, a las decisiones de los demás, al ejercicio de la sexualidad.
- Anteponer siempre un proyecto de vida profesional a uno emocional, que aún no se sabe cómo se podrá manejar.
- Actuar con firmeza ante situaciones de reto, riesgo o amenaza y decir siempre NO cuando exista la presión hacia las relaciones sexuales. Este tipo de presión casi nunca termina en una relación duradera y estable.
Un embarazo en la adolescencia es traumático
en la mayoría de los casos, porque genera un conflicto que se establece entre
ser madre o padre y al mismo tiempo continuar siendo adolescente, casi siempre
menor de edad, que necesita ser educado y controlado por los padres.
El embarazo en la
adolescencia también provoca el abandono de los estudios, ya que cuando las
chicas adolescentes quedan embarazadas deben asumir responsabilidades muy
tempranas de madres que, por lo general, no pueden compartir con el estudio, o
se les dificulta notablemente por lo que optan por tener a sus bebés y
abandonar la escuela. La decisión hipoteca la vida de la joven para siempre,
condenada a un presente de niña madre
y un futuro con pocas expectativas profesionales y económicas.
Otro agravante es que el padre adolescente en general no asume la responsabilidad paterna y los bebés al final se quedan con la madre.
El cuerpo de una niña adolescente no está preparado para un embarazo lo que genera entre las jóvenes unos mayores índices de mortalidad materna, que consideran las muertes de mujeres durante el embarazo o hasta 42 días después de parto. En los países desarrollados se trata de un indicador que ronda un caso de cada mil, pero el promedio aumenta en países del tercer mundo, como Argentina, donde hay 4 muertes por cada mil partos. Todos los especialistas sostienen que la mayoría de estas muertes son causadas hemorragia materna, infecciones, complicaciones del aborto e hipertensión.
Otro agravante es que el padre adolescente en general no asume la responsabilidad paterna y los bebés al final se quedan con la madre.
El cuerpo de una niña adolescente no está preparado para un embarazo lo que genera entre las jóvenes unos mayores índices de mortalidad materna, que consideran las muertes de mujeres durante el embarazo o hasta 42 días después de parto. En los países desarrollados se trata de un indicador que ronda un caso de cada mil, pero el promedio aumenta en países del tercer mundo, como Argentina, donde hay 4 muertes por cada mil partos. Todos los especialistas sostienen que la mayoría de estas muertes son causadas hemorragia materna, infecciones, complicaciones del aborto e hipertensión.
2.1.2 Los
Riesgos del Embarazo en La Adolescencia.
Debido a que la adolescente está todavía en desarrollo y crecimiento, es
importante saber que la pelvis todavía está creciendo, asimismo el canal del
parto no tiene el tamaño definitivo, por lo que las madres adolescentes
presentan desventajas biológicas y tienen más problemas en los partos.
Se observa que el riesgo de presentar complicaciones está en relación con la edad materna, siendo mayor si la edad de la mujer embarazada es menor de 15 años (en la adolescencia temprana).
Se observa que el riesgo de presentar complicaciones está en relación con la edad materna, siendo mayor si la edad de la mujer embarazada es menor de 15 años (en la adolescencia temprana).
Complicaciones Prenatales
Anemia.
Hipertensión inducida por el embarazo (Preeclampsia).
Enfermedades de transmisión sexual.
Complicaciones
Embarazo pretérmino.
Parto prolongado.
Complicaciones intraparto (Sufrimiento fetal, atonía uterina).
Desproporción feto-pélvica.
Mayor proporción de cesáreas (siendo inversamente proporcional a la edad
materna).
Recién nacido de bajo peso al nacer.
Complicaciones Neonatales.
Ictericia neonatal.
Sepsis.
Malformaciones congénitas (polidactilia, paladar hendido).
Síndrome de dificultad respiratoria.
Prematuridad.
En las embarazadas menores de 15 años el embarazo es de alto riesgo
obstétrico. Este se relaciona con la pobreza, mala alimentación y mala salud
antes del embarazo, aunado a un inadecuado control prenatal, y no directamente
con la edad materna.
Los peligros maternales
Cada minuto muere en el mundo una mujer a consecuencia de complicaciones en
el embarazo, 300 conciben sin haberlo deseado o planeado y 200 adquieren alguna
enfermedad trasmitida sexualmente. Por esto, uno de los retos de la
Organización Panamericana de Salud (OPS) ha sido "procurar una maternidad
saludable''. La organización está tratando de promocionar esta campaña a nivel
de gobiernos, escuelas, educadores, organizaciones de desarrollo, medios de
comunicaciones y de individuos.
Según la OMS, la mortalidad materna se define "como la muerte de una
mujer durante el embarazo o 42 días después de éste''. Cada año alrededor de
585,000 mujeres en el mundo, mueren como consecuencia de complicaciones del
embarazo.
En los países en vías de desarrollo mueren 480 madres por cada 100,000
bebés nacidos vivos y en los desarrollados, 27.
Según indica el OPS, las fallecidas pueden ser: una madre adolescente,
sola, lejos de la ayuda profesional; una mujer que llegó al hospital con
hemorragia y muy tarde para salvar su vida; una mujer que, en su desesperación,
recurrió al aborto para terminar con un embarazo no deseado; una mujer con
varios hijos que no asistió a la atención prenatal a tiempo para identificar y
prevenir complicaciones.
Y según han visto, la mayor proporción de años de vida sanos perdidos por
mujeres en edad reproductiva, son atribuibles a problemas relacionados con el
embarazo y el parto.
Las principales causas de mortalidad materna son por:
· Hemorragia
· Hipertensión inducida por la gestación
· Infección producto de un embarazo
· Aborto practicado en malas condiciones
· Dificultades en el parto
· Hipertensión inducida por la gestación
· Infección producto de un embarazo
· Aborto practicado en malas condiciones
· Dificultades en el parto
Pero hay signos de alarma que pueden avisar para buscar ayuda:
Antes de las 20 semanas de gestación: Presión arterial por encima de las
cifras habituales; sangramiento vaginal; dolor de cabeza persistente.
Después de las 20 semanas de gestación: Convulsiones; hinchazón de piernas
o pies o ambas; sangramiento vaginal; dolor abdominal intenso; dolor de cabeza
persistente; infección de las vías urinarias; temperatura elevada; salida de
líquidos o ruptura de la fuente. Estos síntomas pueden avisar de diferentes
problemas.
Complicaciones del
embarazo
Durante siglos la presión arterial alta durante el embarazo (pre eclampsia)
ha sido una de las causas de muerte de la madre, el feto o el recién nacido.
Cuando viene acompañada de convulsiones ya se está en presencia de la
eclampsia; en que el feto queda privado de oxígeno y la placenta se puede dañar
o se separa.
Normalmente, la presión sanguínea de la mujer baja un poco a mitad del
embarazo; en parte, por el aumento del volumen de sangre, y en parte, debido al
relajamiento de los vasos sanguíneos. Con la eclampsia, la presión sanguínea no
baja en esa época, y por el contario, aumenta en las últimas semanas.
Las mujeres que corren mayor riesgo de padecerla son: primerizas menores de
20 años, o mayores de 35; mujeres que padecen de hipertensión crónica; o que
han padecido de ella en un embarazo anterior que no fuera el primero; con
diabetes; o en un embarazo múltiple.
Hay ciertas complicaciones que pueden ser fatales, como el embarazo extrauterino.
Cuando surge un dolor abdominal severo repentino, puede ser síntoma de la
ruptura de la trompa de Falopio, si se tiene un embarazo ectópico o fuera del
útero en esa zona del cuerpo. Este embarazo no llega a su fin y puede ser
peligroso y fatal sin atención médica inmediata.
Entre las mujeres que corren riesgo de padecerlo, aunque se desconocen sus
causas, están aquellas que: usan un dispositivo intrauterino como
contraceptivo; han tenido un embarazo previo en las trompas; padecen de
adhesiones a consecuencia de cirugía abdominal previa; embarazo por
fertilización in vitro; tienen historia de endometritis.
Otra de las complicaciones durante el embarazo es la diabetes gestacional
(GDM); definida como una intolerancia a la glucosa durante esa etapa. Las
madres que la padecen corren un alto riesgo de hipertensión, pre eclampsia,
infecciones del tracto urinario, futura diabetes y parto por cesárea.
Para una maternidad
saludable
Lo primero es estar conscientes de que cualquier embarazo puede
complicarse, y conocer los signos de peligro que se presentan durante éste, el
parto y después del parto. También hay que reconocer que hay grupos de mujeres
con mayores riesgos de problemas en el embarazo, como las adolescentes o
mujeres de edad avanzada o con muchos hijos, o en situaciones de pobreza, sin
acceso a los servicios de salud o información adecuada.
Se recomienda acudir al servicio de salud para la atención prenatal desde
el primer signo de embarazo, acudir al centro de salud u hospital más cercano
al primer signo de alarma o peligro durante el embarazo, parto o después del
parto; mantener buenas medidas de higiene durante y después del parto; tomar
suplemento de hierro durante el embarazo; planificar su familia e iniciar un
método anticonceptivo seguro, si quiere evitar el embarazo.
El recién nacido
prematuro
Por diferentes causas los bebés pueden nacer antes de tiempo, o sea antes
de la semana 37 de gestación o antes de los 8 meses de embarazo, que es el
término para que un recién nacido desarrolle la suficiente madurez física y
obtenga el peso adecuado para la supervivencia fuera del vientre materno. Sin
embargo, la tecnología actual, los progresos en el conocimiento y la amplia
experiencia que han logrado el personal de la salud y los centros médicos especializados
ha mejorado el pronóstico y la calidad de vida de los bebes prematuros.
El prematuro tiene un alto riesgo porque todos sus órganos -por ejemplo los
pulmones, su sistema nervioso, el corazón, los riñones- son inmaduros, por
supuesto, y no están preparados para asumir sus funciones normalmente. En
general un bebé promedio pesa entre 2500 y 3500 gramos aproximadamente, los
bebés prematuros se encuentran por debajo de estos pesos y se ha logrado sacar
adelante bebés con pesos menores a 1000 gramos.
Este artículo va dirigido a todos los padres que han pasado con su hijo por
una unidad de cuidado neonatal, que es donde se manejan estos bebés prematuros;
y para aquellos que se encuentran ante esta circunstancia, ya que en ellos he
visto además de su angustia y preocupación, la confusión por el bombardeo de
conocimientos y términos con los cuales no están relacionados.
Problemas más frecuentes
Uno de los problemas más frecuentes para los prematuros es la enfermedad de
membrana hialina, la cual se refiere al déficit de surfactante pulmonar que es
la sustancia que permite que los pulmones se expandan normalmente, o sea que se
mantengan debidamente inflados. Cuando el parto se presenta prematuramente, tal
vez la maduración pulmonar no se ha llevado a cabo y el bebé tiene el riesgo de
desarrollar dificultad respiratoria secundaria. Afortunadamente contamos con
surfactante pulmonar como medicamento que al administrarlo al bebé directamente
sobre sus pulmones, mejora de una manera importante esta enfermedad. Aveces se
hará necesario el apoyo de la ventilación por medio de maquinas externas
denominadas ventiladores, mientras que el niño desarrolla los mecanismos
necesarios para una respiración adecuada.
Los bebés prematuros por su inmadurez, bajo peso y pobre depósito de grasa
tienden a enfriarse fácilmente, lo cual empeora su déficit respiratorio y demás
problemas de la prematurez. Por esta razón es muy importante mantenerlos con la
temperatura adecuada por medio del uso de incubadoras que les asegura la temperatura
y humedad adecuadas.
De acuerdo al estado general del recién nacido y su grado de inmadurez, el
bebé prematuro tal vez no se pueda colocar al seno para alimentarse
inmediatamente, pero sí es muy importante que la madre tempranamente estimule
sus senos y este preparada para el momento en que pueda lactar a su bebé.
También la leche materna se puede almacenar debidamente refrigerada y
administrarla al bebé en pequeñas cantidades mientras va tolerando la
alimentación paulatinamente.
Los prematuros son muy susceptibles a las infecciones, por esto se deben
extremar las medias de higiene antes de tocarlos, como un buen lavado de manos,
evitar el uso de joyas y usar una bata limpia antes de visitarlos en las
unidades de recién nacidos.
Estas entidades y otras pueden afectar a los bebés prematuros, quienes
podrán ir a casa cuando ganen el peso suficiente, coman de manera adecuada,
regulen su temperatura sin enfriarse y puedan desarrollar casi dentro de total
normalidad la vida de cualquier recién nacido. La adecuada comunicación de los
padres con el personal de salud y la colaboración con las recomendaciones y
normas del cuidados de estos bebes son piezas claves para la adecuada evolución
de estos niños
2.1.3 MATERNIDAD
RESPONSABLE***
La maternidad y paternidad responsable es un ideal que debería prevalecer
en los humanos y humanas, sin embargo, la realidad es totalmente adversa en
muchos casos. Cuando vemos y escuchamos casos de niñez abandonada,
maltratada, y en descuido.
Es imprescindible que se accione con respecto al tema en la niñez y
juventud, para sensibilizar a las nuevas generaciones, esa necesidad de
orientación y educación que la mujer y el hombre deben tener para poder
concebir ó procrear hijas e hijos, y no continuar con los patrones de crianza
del pasado para evitar estos ciclos repetitivos que tanto daño han causado a la
familia guatemalteca.
La paternidad y maternidad durante la adolescencia y la
juventud temprana
afectan negativamente la vida tanto de la madre, padre, hija o
hijo.
Las y los jóvenes que se enfrentan a la situación de ser madres y padres,
atraviesan por serios problemas de tipo psicológico, educativo, económico,
familiar y social; en el caso de ellas, se agrega el riesgo a la salud al que
se expone la madre y su hija o hijo.
A este tipo de situaciones podría agregarse la de los planes truncados,
pues las y los jóvenes se tienen que adaptar a un nuevo rol no previsto, el
cual implica una serie de decisiones que probablemente ni siquiera se hubieran
imaginado, que los expone a continuas frustraciones y desajustes.
Antes de los 20 años, las y los jóvenes son, usualmente, dependientes de su
madre y padre en lo económico y en lo emocional. Están definiendo apenas
sus planes para la vida adulta y sentando las bases para llevar acabo ese plan
(por ejemplo, estudiando o aprendiendo un oficio). Pero puede ser también que
se encuentren profundamente desorientados, desorientadas y pasivos ante su
situación presente y futura.
En tales condiciones, la maternidad y la paternidad puede
obstaculizar definitivamente los planes y las acciones para un mejor desarrollo
personal de las jóvenes madres y padres, quienes se sentirán más
confundidos y frustrados en sus anhelos e intenciones.
Las parejas suelen unirse a edades muy tempranas y las jóvenes tienen su
primer embarazo también prematuramente. Por ello, es de gran importancia para
el bienestar individual y social del país, que las y los jóvenes adviertan la
conveniencia de prepararse para la vida, antes de unirse y tener hijas e hijos.
Aunque durante mucho tiempo se pensó que la educación sobre la sexualidad
promovía el “libertinaje” entre las y los jóvenes, los estudios recientes
indican lo contrario. Entre otras cosas, se requiere de información sobre
los métodos de planificación familiar que permiten evitar los embarazos no
deseados y los riesgos a los que se expone una adolescente con una relación
sexo genital no protegida, las y los jóvenes con más conocimientos
tienden a retrasar el inicio de su vida sexual activa y a ser más
precavidos y precavidas cuando las inician.
La comunicación en esta materia, dirigida a las y los jóvenes, debe proporcionarles
información certera, sin prejuicios, clara y directa. También debe promover el
acercamiento de la y el joven a los organismos públicos, privados y
civiles que lo pueden orientar de manera profesional.
Paternidad y Maternidad
Responsable:
Es el grado de conciencia que la mujer y el hombre manifiestan
de manera íntegra hacia su pareja, hijas e hijos en la responsabilidad de
formar a nuevos individuos para bien del país.
Es el cumplimiento fiel de los deberes y obligaciones que tienen los padres
y madres para con sus hijas e hijos desarrollando
una
actitud consciente y responsable para cumplir con la misión sublime de procrear
hijas e hijos sanos, física, psicológica y socialmente.
Ser madre o padre, no significa simplemente el ejercicio biológico de tener
hijas e hijos, significa que se debe ejercer la responsabilidad materna o
paterna aún antes de que la niña o niño nazca. Es un acto de suprema
responsabilidad ya que nadie está pidiendo venir al mundo, y a la vez no tiene
la oportunidad de decidir a que hora llegar. Es importante considerar
que, además de los requerimientos vitales, pueda recibir suficiente amor,
comprensión y una sólida formación moral.
Cada persona está en la obligación de capacitarse para ser madre o padre
responsable, sin embargo, es necesario que en cada uno de los miembros de la
pareja exista la madurez, física, social, emocional, intelectual y
económica, propiciando el bienestar de sus hijas e hijos.
Madurez física:
Consiste en lograr un completo desarrollo del cuerpo, especialmente de los
órganos sexuales.
Se considera que una mujer y un hombre alcanzan su madurez física
aproximadamente a los l8 años.
Un embarazo antes de esa edad tiene riesgos tanto para la salud de la madre
como para la hija o hijo por nacer.
La mujer y el hombre deben aprender a conocer el funcionamiento de
su cuerpo y comoprevenir enfermedades que pongan en riesgo su salud
en general.
Madurez Emocional:
Es el punto en que la mujer y el hombre actúan y piensan con mayor
criterio, dependen cada vez menos de su padre o madre para tomar
decisiones personales, y además, se tiene conciencia de la responsabilidad que
significa ser madre o padre.
La pareja necesita comprender la importancia que implica el saber orientar
a las hijas e hijos sobre la base de ejemplos, actitudes y comportamientos, que
influirán satisfactoria ó insatisfactoria en la conducta del grupo familiar.
Madurez intelectual:
Es la capacidad que tiene una persona para resolver de la mejor
manera y en el momento oportuno los problemas propios de un grupo
familiar, basada en el respeto que cono personas se merece cada integrante.
Madurez económica:
El ser maduro o madura económicamente, no significa que debe almacenar el
dinero, sino en tener la capacidad y la aptitud para desempeñar un trabajo que
le permita a ella y a él un ingreso seguro y suficiente, para el mantenimiento
del hogar. Además de la habilidad para utilizar el ingreso.
Es importante que la mujer y el hombre tengan una preparación laboral que
les provea de un salario y así solventar necesidades físicas,
psicológicas y sociales.
Madurez social:
Consiste en la capacidad de cada miembro de la pareja para reconocer
la responsabilidad que se tiene tanto con la familia, como con la
sociedad de formar personas útiles al desarrollo social y económico. La
familia es el núcleo de la sociedad, familias estables y equilibradas, producen
sociedades más sanas y organizadas.
Conocimiento de la pareja:
Es importante, que la mujer y el hombre durante el noviazgo puedan
conocerse el tiempo suficiente para evaluar comportamientos
actitudes e intereses de su personalidad, para así asegurar en lo posible una
mejor estabilidad emocional y social, también considerar los aspectos,
económicos, morales, físicos, sociales y emocionales.
Importancia del diálogo y
la comunicación:
Se debe resaltar que a nivel de pareja, el diálogo cobra especial
significado, debido a que las diferencias personales, pueden contribuir a crear
abismos conyugales y que estos pueden involucrar negativamente a las hijas e
hijos, por ello se debe establecer una comunicación de doble vía, que propicie
un mejor entendimiento y acercamiento del grupo familiar.
Deberes y derechos de la
pareja:
La mujer y el hombre tienen derechos y obligaciones en el hogar, y
ello permite defender opiniones e ideas, pero que a la vez
obliga a tomar decisiones maduras, coherentes y lógicas.
Aprender a defender valores, creencias y a la vez romper con
estructuras arcaicas de machismo, valorar el potencial de la pareja con
perspectiva de género, abordar aspectos relacionados con la planificación
familiar, tomando criterios o elementos como: la salud y situación
socio-económica. Dialogar sobre situaciones poco satisfactorias y el daño
que se esté causando a la pareja y grupo familiar.
Recomendaciones finales:
Es recomendable que una pareja joven espere a que la mujer cumpla 20 años
antes de tener una hija o hijo y así proteger su salud y la de su bebé. Así
mismo, es conveniente acudir con personal capacitado para recibir orientación
sobre los métodos para prevenir embarazos, que les permita fortalecer su unión,
y planificar su familia.
·
La edad para formar una pareja depende
de la madurez física, mental y social de las y los jóvenes, así como de las
costumbres de la sociedad en la cual viven. En algunos lugares se unen a edad
temprana, sin tomar en cuenta que las mujeres que se embarazan antes de los 18
años, tienen mayores riesgos de enfermarse o morir por causas asociadas al
embarazo o al parto, y sus hijas e hijos tienen más probabilidades de nacer con
problemas de bajo peso.
·
Antes de tener una hija o hijo es
conveniente que la pareja se prepare e informe sobre los riesgos, las
responsabilidades y los problemas que tendrán que afrontar. Primero deben
madurar físicamente para no correr riesgos durante el embarazo. También deben
estar preparados emocionalmente para que la hija o hijo sea una alegría y no
una carga; deben estar plenamente seguros de lo que desean hacer.
·
La maternidad y paternidad en
adolescentes es mucho más difícil que en personas mayores, ya que
generalmente abandonan la escuela y los planes futuros se truncan. También, se
rompe bruscamente con el crecimiento y el desarrollo natural. Por eso es
necesario que se informen y así poder retrasar tan importante acontecimiento.
·
Es recomendable que las parejas de
jóvenes reciban juntos orientación sobre salud sexual reproductiva, y
específicamente métodos anticonceptivos, embarazo y el parto, cuidados al
recién nacido, examen ginecológico necesarios para proteger la salud, para
ello, deben acudir a las organizaciones de salud, clínicas en donde
personal capacitado los orientará de manera adecuada.
·
Una hija o un hijo es responsabilidad
compartida de la pareja. La madre y el padre deben compartir de igual manera y
con el mismo peso las responsabilidades respecto a sus hijas o hijos, y vigilar
y solventar las necesidades de vivienda, educación, atención de su salud,
alimento y todo lo necesario para que se desarrollen plenamente. Por ello,
todas las parejas deben prepararse antes de decidir tenerlos.
·
La maternidad y paternidad es
maravillosa cuando las parejas están preparadas y desean ser madres o padres,
pero puede significar muchas frustraciones y peligros si las y los jóvenes
tienen hijas e hijos sin desearlos, ya que aparte del daño a la joven, se
perjudica grandemente a un ser indefenso.








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