1.1
SALUD SEXUAL
1.1.1
CONCEPTUALIZACION DE SALUD SEXUAL
Estado de bienestar físico, emocional,
mental y social relacionado con la sexualidad; no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción
o incapacidad. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos
sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y
ejercidos a plenitud.
La población adolescente y joven es una
prioridad a nivel mundial. La generación actual es la más grande que se haya
registrado en la historia de la humanidad. Las condiciones en las que toman
decisiones sobre su sexualidad, los elementos y servicios con los que cuentan
para ello, así como las oportunidades de educación y desarrollo disponibles,
tienen un importante efecto en su calidad de vida y en las tendencias
poblacionales de las siguientes décadas.
En lo que se refiere a la salud sexual y
reproductiva (SSR), los principales riesgos de esta población son:
El
inicio no elegido, involuntario y/o desprotegido de su vida sexual
La
exposición a embarazos no planeados, no deseados, o en condiciones de riesgo
La
exposición a una infección de transmisión sexual (ITS), cuya expresión más
dramática es el VIH/Sida
Los problemas que la juventud enfrenta
hoy en día en relación con su salud sexual y reproductiva son variados y
complejos. Estos se conocen y están documentados, e incluyen conductas sexuales
de riesgo, embarazos no deseados y la adquisición de infecciones de transmisión
sexual (ITS), entre ellas el VIH. Además, los jóvenes deben lidiar con barreras
culturales que son resultado de políticas y leyes discriminatorias y opresivas
que limitan, por ejemplo, las opciones reproductivas de las mujeres, y también
deben encarar la falta de infraestructura física, que les ofrezca espacios
seguros y saludables para su desarrollo. Pero han habido avances.
Un cambio fundamental en el nuevo
concepto de salud–enfermedad desde una perspectiva de género y derechos
ciudadanos lo ha constituido el concepto de Salud Sexual y Reproductiva, que se
inició a partir de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo
(UNPOPIN 1994), y que fue refrendado en la IV Conferencia Mundial sobre Mujeres
(Beijing 1995), la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Asociación
Mundial de Declaración de Sexualidad y Derechos Sexuales, y la Declaración de
Valencia de los Derechos Sexuales establecida en el XIII Congreso
Mundial de Sexología (España, 1997), y revisada y aprobada por la Asamblea
General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en
el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, República Popular China. Esto
propició que las personas, y en especial las mujeres, se construyan en tanto
sujetos de derecho en el campo de la sexualidad y la reproducción, lo que
implica el acceso a poder y recursos para tomar decisiones sobre sus vidas y
sus cuerpos de manera autodeterminada, sustentadas por el principio ético de la
autonomía.
Sin embargo, en muchos programas de
adolescentes no se han incluido aún estos conceptos amplios sobre salud sexual
y desarrollo, y se sabe poco sobre la sexualidad sana de los jóvenes dentro de
su ambiente cultural. Es necesario aprender más sobre los valores, identidad y
actitudes de ambos sexos. Los indicadores de salud sexual y reproductiva de los
adolescentes se centran sobre todo en las consecuencias de la salud
reproductiva, dejándose fuera los indicadores sobre salud sexual y desarrollo,
como por ejemplo el conocimiento y aprecio del propio cuerpo, el desarrollo de
relaciones relevantes y la capacidad de negociación.
Durante los últimos años, la Organización
Panamericana de la Salud (OPS) ha dado pasos importantes para la inclusión de
la salud sexual y reproductiva en los programas nacionales de salud adolescente
de la Región, proponiendo un nuevo marco conceptual que aborda la sexualidad de los jóvenes desde
una perspectiva de desarrollo humano, integrando la salud sexual dentro de un
marco más amplio de salud y desarrollo. Este enfoque reconoce que la salud
sexual es un objetivo del desarrollo humano y que su condición está relacionada
a factores culturales, familiares y al ambiente social, político y económico en
el que viven los adolescentes. El enfoque defiende un desarrollo positivo y
reconoce a la juventud como una oportunidad para la Región, y ha sido diseñado
para llegar a diferentes niveles de influencia -como los encargados de formular
políticas y los planificadores de programas a escala nacional- con el fin de
alentarlos para que integren en sus programas de salud, las políticas y los
servicios de prevención y protección para la salud de los y las adolescentes.
CIBERGRAFIA :
1.1
LEYES SOBRE ASPECTOS SEXUALES
1.1.1
DIVERSIDAD SEXUAL
1.1.2
EDUCACION SEXUAL
La diversidad sexual es la puerta de entrada a un amplio campo
de estudio, que pone de manifiesto y defiende las infinitas y legítimas formas
de pensar, sentir y desear de las personas. De este modo, rompe los tabúes y
subvierte los esquemas culturalmente determinados, que han impuesto históricamente
caminos únicos para ser y vivir en el mundo.
En ocasiones se identifica y se reduce la diversidad sexual a
las orientaciones sexuales diferentes a la heterosexualidad tales como la
Homosexualidad, y la bisexualidad; y a los distintos aspectos del transgenerismo
(travestismo, Transgeneridad o transexualidad). En términos políticos, es
correcta esta reducción, pues sirve para despatologizar y descriminalizar estas
expresiones de la sexualidad. Sin embargo, en términos de la definición que
hemos dado, de la diversidad sexual, como el resultado siempre cambiante de la
mezcla de factores biológicos, culturales y espirituales, el concepto
mencionado también abarca a la heterosexualidad y sus distintos tipos de
manifestaciones. Diversidad sexual incluye a quienes solo gustan de relaciones
formales en un marco “conservador” y también a quienes expresan su sexualidad
en formas no convencionales
Aunque ha sido empleado con frecuencia para referirse a las distintas orientaciones del deseo sexual de las personas, incluye también las identidades de género y las diversas formas sexuales que existen, más allá de las categorías tradicionales y excluyentes de hombre y mujer.
En este sentido, la diversidad sexual reconoce y defiende los derechos de las personas intersexuales, que son fuertemente estigmatizadas y discriminadas por nacer simultáneamente con órganos masculinos y femeninos en grados variables. A pesar de ello, todavía a día de hoy la lógica de la “normalidad” dominante rechaza esta posibilidad, y a muy temprana edad somete a estas personas a la cirugía de asignación de sexo para hacerlas encajar en las dos únicas categorías de sexo aceptadas, provocando en muchos casos graves problemas de identificación sexual.
La identidad de género tiene que ver con los patrones socio-culturales que aprendemos en nuestra socialización temprana. Desde que nacemos, la familia y la sociedad en su conjunto nos asignan un género en base a nuestro sexo y esperan que nos comportemos, actuemos y sintamos en base a esta condición. Cuando nos salimos de la norma, recibimos como respuesta la burla, el rechazo y la exclusión, y continuos llamados para que nos comportemos en base a las características y roles culturalmente establecidos para nuestro sexo.
Así, se espera de los hombres que sean dominantes, racionales, agresivos, competitivos y poco expresivos. Mientras las mujeres deben ser sumisas, serviciales, educadas, trabajadoras, responsables, sensibles, etc. Esta lógica justifica y perpetúa el patrón de dominación de los hombres sobre las mujeres, como ha venido reivindicando el feminismo y más recientemente los estudios de masculinidades. Pero sobretodo, limita el desarrollo humano de las personas para ser y sentir libremente, disfrutar de las diferencias, soñar, aspirar, comportarse y pensar con independencia del sexo al que pertenezcan. Así lo han reivindicado las personas transgénero (se identifican con el género opuesto), bigénero (se identifican con el género masculino y femenino) o intergénero (ve su identidad como una de muchos posibles géneros más allá de masculino y femenino), cuya identidad de género no se corresponde con la asignada al nacer. Y reclaman el derecho a autoidentificarse como hombre, mujer, ambos o ninguno, sin sufrir rechazo, discriminación y violencia por ser como son.
La orientación sexual está íntimamente relacionada con los conceptos anteriores. Se utiliza el término heteronormativo para describir el sistema cultural de género que determina que las mujeres deben desear a los hombres y viceversa, estableciendo la heterosexualidad como norma. Esta ideología está basada en la función reproductiva de las mujeres y determina la perpetuación de las mujeres como reproductoras de la vida, destinadas al ámbito domestico y sin autonomía sobre sus cuerpos y su sexualidad.
Así, cualquier tipo de deseo que se salga de esta norma, ya sea la homosexualidad (el deseo hacia personas del mismo sexo), la bisexualidad (hacia personas de ambos sexos), o el deseo desde y hacia las personas transexuales, es discriminado, invisibilizado, privado de igualdad de derechos y oportunidades, e incluso penalizado en algunos países. De hecho, las parejas formadas por personas del mismo sexo no tienen en la mayoría de los Estados de la región, los derechos que el matrimonio concede a las parejas heterosexuales: cobertura de la seguridad social, derecho a la adopción, derechos testamentarios de la pareja, la recepción del cuerpo cuando muere, etc.
El importante trabajo realizado por el movimiento social LGBTTI a favor del reconocimiento de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales, ha conseguido posicionar la lucha por los derechos sexuales como uno de los nuevos temas de derechos humanos, logrando cambios importantes en los últimos 25 años. Pero incluso al interior de este movimiento ha habido discriminación de género. Así lo han denunciado las mujeres lesbianas que han reivindicado su espacio y se han pronunciado contra la invisibilización a la que se ven sometidas, tanto dentro como fuera del movimiento.
Las personas LGBTTI sufren la discriminación de distintas formas: insultos, hostilidad, despido del lugar de trabajo, exclusión comunitaria e incluso leyes que penalizan con cárcel las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo con consentimiento. A menudo experimentan la discriminación en los servicios de salud y son maltratadas/os por la policía. Y la discriminación y las agresiones en la escuela provocan que muchas personas LGBTTI sean expulsadas o abandonen los centros educativos, perdiendo la oportunidad de desarrollarse y conseguir empleos formales.
Aunque ha sido empleado con frecuencia para referirse a las distintas orientaciones del deseo sexual de las personas, incluye también las identidades de género y las diversas formas sexuales que existen, más allá de las categorías tradicionales y excluyentes de hombre y mujer.
En este sentido, la diversidad sexual reconoce y defiende los derechos de las personas intersexuales, que son fuertemente estigmatizadas y discriminadas por nacer simultáneamente con órganos masculinos y femeninos en grados variables. A pesar de ello, todavía a día de hoy la lógica de la “normalidad” dominante rechaza esta posibilidad, y a muy temprana edad somete a estas personas a la cirugía de asignación de sexo para hacerlas encajar en las dos únicas categorías de sexo aceptadas, provocando en muchos casos graves problemas de identificación sexual.
La identidad de género tiene que ver con los patrones socio-culturales que aprendemos en nuestra socialización temprana. Desde que nacemos, la familia y la sociedad en su conjunto nos asignan un género en base a nuestro sexo y esperan que nos comportemos, actuemos y sintamos en base a esta condición. Cuando nos salimos de la norma, recibimos como respuesta la burla, el rechazo y la exclusión, y continuos llamados para que nos comportemos en base a las características y roles culturalmente establecidos para nuestro sexo.
Así, se espera de los hombres que sean dominantes, racionales, agresivos, competitivos y poco expresivos. Mientras las mujeres deben ser sumisas, serviciales, educadas, trabajadoras, responsables, sensibles, etc. Esta lógica justifica y perpetúa el patrón de dominación de los hombres sobre las mujeres, como ha venido reivindicando el feminismo y más recientemente los estudios de masculinidades. Pero sobretodo, limita el desarrollo humano de las personas para ser y sentir libremente, disfrutar de las diferencias, soñar, aspirar, comportarse y pensar con independencia del sexo al que pertenezcan. Así lo han reivindicado las personas transgénero (se identifican con el género opuesto), bigénero (se identifican con el género masculino y femenino) o intergénero (ve su identidad como una de muchos posibles géneros más allá de masculino y femenino), cuya identidad de género no se corresponde con la asignada al nacer. Y reclaman el derecho a autoidentificarse como hombre, mujer, ambos o ninguno, sin sufrir rechazo, discriminación y violencia por ser como son.
La orientación sexual está íntimamente relacionada con los conceptos anteriores. Se utiliza el término heteronormativo para describir el sistema cultural de género que determina que las mujeres deben desear a los hombres y viceversa, estableciendo la heterosexualidad como norma. Esta ideología está basada en la función reproductiva de las mujeres y determina la perpetuación de las mujeres como reproductoras de la vida, destinadas al ámbito domestico y sin autonomía sobre sus cuerpos y su sexualidad.
Así, cualquier tipo de deseo que se salga de esta norma, ya sea la homosexualidad (el deseo hacia personas del mismo sexo), la bisexualidad (hacia personas de ambos sexos), o el deseo desde y hacia las personas transexuales, es discriminado, invisibilizado, privado de igualdad de derechos y oportunidades, e incluso penalizado en algunos países. De hecho, las parejas formadas por personas del mismo sexo no tienen en la mayoría de los Estados de la región, los derechos que el matrimonio concede a las parejas heterosexuales: cobertura de la seguridad social, derecho a la adopción, derechos testamentarios de la pareja, la recepción del cuerpo cuando muere, etc.
El importante trabajo realizado por el movimiento social LGBTTI a favor del reconocimiento de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexuales, ha conseguido posicionar la lucha por los derechos sexuales como uno de los nuevos temas de derechos humanos, logrando cambios importantes en los últimos 25 años. Pero incluso al interior de este movimiento ha habido discriminación de género. Así lo han denunciado las mujeres lesbianas que han reivindicado su espacio y se han pronunciado contra la invisibilización a la que se ven sometidas, tanto dentro como fuera del movimiento.
Las personas LGBTTI sufren la discriminación de distintas formas: insultos, hostilidad, despido del lugar de trabajo, exclusión comunitaria e incluso leyes que penalizan con cárcel las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo con consentimiento. A menudo experimentan la discriminación en los servicios de salud y son maltratadas/os por la policía. Y la discriminación y las agresiones en la escuela provocan que muchas personas LGBTTI sean expulsadas o abandonen los centros educativos, perdiendo la oportunidad de desarrollarse y conseguir empleos formales.
En el caso de las mujeres, el disfrute de su sexualidad se ha
visto invisibilizado, controlado y confinado a la función reproductiva y la
búsqueda de la supervivencia. Incluso la “lesbofobia” ha sido utilizada como
arma contra el movimiento de mujeres y feministas, que han sido acusadas
“peyorativamente” de lesbianas, incidiendo así en la estigmatización de sus
luchas.
En el caso de los hombres, la respuesta social que han encontrado al vivir plenamente su sexualidad e identidad de género, ha sido la violencia e incluso la muerte. Wezel (Wezel, 2001) afirma que existe una relación directa entre la homofobia y la denigración de los considerado femenino. La sociedad interpreta la homosexualidad de los hombres como una feminización de estas personas, y castiga duramente la “falta de virilidad”.
En el caso de los hombres, la respuesta social que han encontrado al vivir plenamente su sexualidad e identidad de género, ha sido la violencia e incluso la muerte. Wezel (Wezel, 2001) afirma que existe una relación directa entre la homofobia y la denigración de los considerado femenino. La sociedad interpreta la homosexualidad de los hombres como una feminización de estas personas, y castiga duramente la “falta de virilidad”.
1.2.2 EDUCACION
SEXUAL
El término educación sexual se usa para describir el
conjunto de actividades relacionadas con la enseñanza, la difusión y la
divulgación acerca de la sexualidad humana
en todas las edades del desarrollo, el aparato reproductor femenino y masculino, la orientación sexual, las relaciones sexuales, la planificación familiar y el uso de anticonceptivos, el sexo seguro,
la reproducción
-y, más específicamente, la reproducción humana-, los derechos sexuales y
reproductivos, los estudios de género y otros aspectos de la sexualidad
humana, con el objetivo de alcanzar una satisfactoria salud sexual
y reproductiva.[1
Educación sexual
es un término que se usa para describir la educación acerca de la sexualidad
humana, el aparato reproductor femenino y masculino, la orientación sexual, las
relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos, el sexo seguro, la reproducción
y otros aspectos de la sexualidad humana.
Las mejores fuentes de educación sexual
deberían ser los padres, los programas escolares o las campañas de salud
pública.Actualmente, la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía
también aportará un importante papel dentro de la educación sexual.
La educación sobre la reproducción
describe los pasos o el proceso en el cual un nuevo ser humano nace, incluyendo
la fecundación, el desarrollo del embrión y el feto, y el nacimiento del bebe.
Usualmente también incluye temas como las conductas sexuales apropiadas, las
enfermedades de transmisión sexual (ETS) y como evitarlas, y el uso y
funcionamiento de los diferentes métodos anticonceptivos.
Por qué sí la educación sexual
La educación de niños, niñas y adolescentes sobre salud sexual es una de las cuestiones más debatidas y de mayor carga emocional. Las diferencias de opinión son muy grandes cuando se trata de dilucidar hasta qué punto debe ser explícito el material utilizado, la extensión ideal, con qué frecuencia debe hacerse llegar a sus destinatarios y a qué edad debe iniciarse dicha educación. Se ha llegado incluso a formular la pregunta: ¿acaso es necesario educar a las y los adolescentes en materia de sexo y salud sexual?
A nivel mundial, la mayoría de los jóvenes empiezan a tener relaciones sexuales antes de cumplir los 20, y la mitad, al menos, en torno a los 16. La utilización de anticonceptivos y la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS) varía, de acuerdo con la información disponible, según la edad de la iniciación sexual. La utilización de preservativos y anticonceptivos es más probable cuanto más tardía la iniciación sexual. Se ha constatado que la educación sobre esas cuestiones modifica los comportamientos sexuales y parece ser más eficaz si se imparte antes de la primera relación sexual, es decir, en la adolescencia o preadolescencia.
La tasa de cambio de pareja sexual es más elevada durante la adolescencia y comienzos de la veintena. Esto no sólo es cierto en el caso de parejas casuales, sino también tratándose de relaciones que se consideran regulares y monógamas. Aunque sucesivos emparejamientos monógamos pueden ser de corta duración, su carácter "estable", desde el punto de vista de muchas y muchos jóvenes que viven esas relaciones, aleja subjetivamente el peligro de contraer ITS. Ello hace que se tengan relaciones sexuales sin protección con parejas múltiples, lo que significa que el riesgo acumulado resulta invisible debido a la monogamia aparente y al compromiso mutuo en cada relación individualmente considerada. El riesgo queda de manifiesto en las tasas desproporcionadamente elevadas de ITS y de embarazos no deseados. Se ha comprobado que la educación de los adolescentes en materia de anticoncepción, VIH y prevención de ITS es eficaz para reducir esas consecuencias no deseadas. Desgraciadamente, los padres y las madres, aunque desean ayudar a sus hijos e hijas, siguen sin establecer una comunicación adecuada en cuestiones relativas al sexo. Se sienten incompetentes para esa tarea. Los hijos e hijas se muestran a menudo remisos o demasiado avergonzados para abordar el tema con sus progenitores y, en consecuencia, se han dirigido, sobre todo en épocas recientes, a fuentes más oficiales de educación en este terreno, como las clases impartidas en centros escolares.
Nos encontramos, por tanto, ante el periodo en el que las y los jóvenes están iniciando su vida sexual y en el que cambian de pareja con razonable frecuencia una vez que la empiezan; existe un riesgo demostrado de consecuencias no deseadas (embarazos y ITS); los padres y las madres se preocupan, pero no están preparados para intervenir; y existen pruebas de que la educación recibida antes del comienzo de las relaciones sexuales es muy eficaz. La necesidad de proporcionar una educación estructurada en materia de salud sexual y de sus posibles consecuencias es a todas luces evidente.
La variedad de conceptos
La educación institucionalizada para adolescentes sobre salud sexual ha tenido una historia larga y con muchos altibajos, una historia de grandes diferencias a tenor del cambio de gobiernos y de los vaivenes de la opinión pública. Esos cambios han quedado reflejados en el contenido y en las ideologías que estructuran los planes de estudios sobre salud sexual y la controversia pública que a menudo provocan. Como consecuencia, la educación sexual dista de ser un concepto homogéneo o unitario, dado que abarca, por el contrario, un amplio abanico de planes de estudios que difieren en cuanto a objetivos, amplitud, aplicación y contenido. La diversidad de enfoques queda de manifiesto en la nomenclatura utilizada para describir lo que en sentido amplio se designa como educación sobre salud sexual. Así por ejemplo, a los programas se les ha etiquetado en distintas ocasiones como educación para la vida familiar, salud sexual, desarrollo personal, aclaración de valores, "limítate a decir no", respeto al sexo y salud sexual humana.
Los intentos por afinar la eficacia de los programas tropiezan inevitablemente con la preocupación moral sobre la legitimación de la actividad sexual en la adolescencia. La aparición de la pandemia de VIH/sida ha acalorado todavía más el debate. El hecho de abordar en esos programas, de manera inevitablemente explícita, prácticas históricamente consideradas tabúes (sexo anal, por ejemplo, o prácticas homosexuales) ha reavivado los temores acerca de la respuesta de la población adolescente a la información que se le ofrece. La educación en materia de salud sexual ha sido objeto de críticas, concretamente, que hablar sobre salud sexual con otra finalidad que la de promover la abstinencia es una incitación y un estímulo para la actividad sexual precoz. Es evidente que tal crítica ha tenido, y seguirán teniendo, un efecto apreciable sobre la amplitud y naturaleza de la educación en materia de VIH y salud sexual. Por esa razón es esencial realizar un examen a fondo sobre la validez de tal afirmación.
El problema no es si las niñas y los niños deben recibir educación sobre salud sexual, sino cómo y qué clase de educación van a recibir. Es imposible apartar a la población infantil de las influencias sexuales. Modelos adultos de comportamiento, la televisión y los anuncios comerciales la bombardean constantemente, pero el silencio y las respuestas evasivas suelen ser "profesores" más eficaces. Dejar de prestar a las y los jóvenes información y servicios apropiados y oportunos por temor a legitimar y alentar la actividad sexual no es una opción viable y resulta contraproducente.
Carece de fundamento la acusación de que la educación sobre salud sexual incita a la actividad sexual, pero, en contraste, se peca de optimismo y de falta de realismo al presentarla como la panacea frente a las tasas inaceptablemente altas de ITS y embarazos no deseados entre adolescentes. La educación sobre salud sexual puede lograr que las prácticas sexuales de las y los adolescentes sean más seguras, pero no es, con frecuencia, el elemento más influyente, de manera que el potencial de la educación para el desarrollo de pautas de comportamiento debe evaluarse en el contexto de otras influencias sobre la salud sexual de la población adolescente.
Desgraciadamente, si bien muchos programas educativos son innovadores y encuentran una buena recepción, sus efectos siguen sin medirse. Es muy poco probable, por consiguiente, que cualquier avance conseguido se incorpore a programas futuros. Las instancias normativas, preocupadas por la reacción de la opinión pública, carecen de datos de evaluación que respalden sus políticas. Si bien el impacto sobre el sistema educativo de una innovación como la educación en materia de VIH puede tardar algunos años en estimarse, las políticas deben contemplar la inclusión de un componente de evaluación en la planificación de los programas a fin de facilitar este proceso. Es necesario un aumento de la inversión en evaluación, en su sentido más amplio, para dar una sólida orientación a los nuevos planes de estudios y demostrar que los esfuerzos realizados benefician tanto a los participantes como a la sociedad en su conjunto.
La educación de niños, niñas y adolescentes sobre salud sexual es una de las cuestiones más debatidas y de mayor carga emocional. Las diferencias de opinión son muy grandes cuando se trata de dilucidar hasta qué punto debe ser explícito el material utilizado, la extensión ideal, con qué frecuencia debe hacerse llegar a sus destinatarios y a qué edad debe iniciarse dicha educación. Se ha llegado incluso a formular la pregunta: ¿acaso es necesario educar a las y los adolescentes en materia de sexo y salud sexual?
A nivel mundial, la mayoría de los jóvenes empiezan a tener relaciones sexuales antes de cumplir los 20, y la mitad, al menos, en torno a los 16. La utilización de anticonceptivos y la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS) varía, de acuerdo con la información disponible, según la edad de la iniciación sexual. La utilización de preservativos y anticonceptivos es más probable cuanto más tardía la iniciación sexual. Se ha constatado que la educación sobre esas cuestiones modifica los comportamientos sexuales y parece ser más eficaz si se imparte antes de la primera relación sexual, es decir, en la adolescencia o preadolescencia.
La tasa de cambio de pareja sexual es más elevada durante la adolescencia y comienzos de la veintena. Esto no sólo es cierto en el caso de parejas casuales, sino también tratándose de relaciones que se consideran regulares y monógamas. Aunque sucesivos emparejamientos monógamos pueden ser de corta duración, su carácter "estable", desde el punto de vista de muchas y muchos jóvenes que viven esas relaciones, aleja subjetivamente el peligro de contraer ITS. Ello hace que se tengan relaciones sexuales sin protección con parejas múltiples, lo que significa que el riesgo acumulado resulta invisible debido a la monogamia aparente y al compromiso mutuo en cada relación individualmente considerada. El riesgo queda de manifiesto en las tasas desproporcionadamente elevadas de ITS y de embarazos no deseados. Se ha comprobado que la educación de los adolescentes en materia de anticoncepción, VIH y prevención de ITS es eficaz para reducir esas consecuencias no deseadas. Desgraciadamente, los padres y las madres, aunque desean ayudar a sus hijos e hijas, siguen sin establecer una comunicación adecuada en cuestiones relativas al sexo. Se sienten incompetentes para esa tarea. Los hijos e hijas se muestran a menudo remisos o demasiado avergonzados para abordar el tema con sus progenitores y, en consecuencia, se han dirigido, sobre todo en épocas recientes, a fuentes más oficiales de educación en este terreno, como las clases impartidas en centros escolares.
Nos encontramos, por tanto, ante el periodo en el que las y los jóvenes están iniciando su vida sexual y en el que cambian de pareja con razonable frecuencia una vez que la empiezan; existe un riesgo demostrado de consecuencias no deseadas (embarazos y ITS); los padres y las madres se preocupan, pero no están preparados para intervenir; y existen pruebas de que la educación recibida antes del comienzo de las relaciones sexuales es muy eficaz. La necesidad de proporcionar una educación estructurada en materia de salud sexual y de sus posibles consecuencias es a todas luces evidente.
La variedad de conceptos
La educación institucionalizada para adolescentes sobre salud sexual ha tenido una historia larga y con muchos altibajos, una historia de grandes diferencias a tenor del cambio de gobiernos y de los vaivenes de la opinión pública. Esos cambios han quedado reflejados en el contenido y en las ideologías que estructuran los planes de estudios sobre salud sexual y la controversia pública que a menudo provocan. Como consecuencia, la educación sexual dista de ser un concepto homogéneo o unitario, dado que abarca, por el contrario, un amplio abanico de planes de estudios que difieren en cuanto a objetivos, amplitud, aplicación y contenido. La diversidad de enfoques queda de manifiesto en la nomenclatura utilizada para describir lo que en sentido amplio se designa como educación sobre salud sexual. Así por ejemplo, a los programas se les ha etiquetado en distintas ocasiones como educación para la vida familiar, salud sexual, desarrollo personal, aclaración de valores, "limítate a decir no", respeto al sexo y salud sexual humana.
Los intentos por afinar la eficacia de los programas tropiezan inevitablemente con la preocupación moral sobre la legitimación de la actividad sexual en la adolescencia. La aparición de la pandemia de VIH/sida ha acalorado todavía más el debate. El hecho de abordar en esos programas, de manera inevitablemente explícita, prácticas históricamente consideradas tabúes (sexo anal, por ejemplo, o prácticas homosexuales) ha reavivado los temores acerca de la respuesta de la población adolescente a la información que se le ofrece. La educación en materia de salud sexual ha sido objeto de críticas, concretamente, que hablar sobre salud sexual con otra finalidad que la de promover la abstinencia es una incitación y un estímulo para la actividad sexual precoz. Es evidente que tal crítica ha tenido, y seguirán teniendo, un efecto apreciable sobre la amplitud y naturaleza de la educación en materia de VIH y salud sexual. Por esa razón es esencial realizar un examen a fondo sobre la validez de tal afirmación.
El problema no es si las niñas y los niños deben recibir educación sobre salud sexual, sino cómo y qué clase de educación van a recibir. Es imposible apartar a la población infantil de las influencias sexuales. Modelos adultos de comportamiento, la televisión y los anuncios comerciales la bombardean constantemente, pero el silencio y las respuestas evasivas suelen ser "profesores" más eficaces. Dejar de prestar a las y los jóvenes información y servicios apropiados y oportunos por temor a legitimar y alentar la actividad sexual no es una opción viable y resulta contraproducente.
Carece de fundamento la acusación de que la educación sobre salud sexual incita a la actividad sexual, pero, en contraste, se peca de optimismo y de falta de realismo al presentarla como la panacea frente a las tasas inaceptablemente altas de ITS y embarazos no deseados entre adolescentes. La educación sobre salud sexual puede lograr que las prácticas sexuales de las y los adolescentes sean más seguras, pero no es, con frecuencia, el elemento más influyente, de manera que el potencial de la educación para el desarrollo de pautas de comportamiento debe evaluarse en el contexto de otras influencias sobre la salud sexual de la población adolescente.
Desgraciadamente, si bien muchos programas educativos son innovadores y encuentran una buena recepción, sus efectos siguen sin medirse. Es muy poco probable, por consiguiente, que cualquier avance conseguido se incorpore a programas futuros. Las instancias normativas, preocupadas por la reacción de la opinión pública, carecen de datos de evaluación que respalden sus políticas. Si bien el impacto sobre el sistema educativo de una innovación como la educación en materia de VIH puede tardar algunos años en estimarse, las políticas deben contemplar la inclusión de un componente de evaluación en la planificación de los programas a fin de facilitar este proceso. Es necesario un aumento de la inversión en evaluación, en su sentido más amplio, para dar una sólida orientación a los nuevos planes de estudios y demostrar que los esfuerzos realizados benefician tanto a los participantes como a la sociedad en su conjunto.
¿Sirve la Educación Sexual?
¿Se debiera enseñar educación sexual en
las escuelas? La pregunta ya no es si se debe enseñar educación
sexual, es más bien, cómo se debe hacer. Actualmente más del 93% de todas las
escuelas públicas ofrecen cursos sobre la sexualidad o el VIH. Más de 510
escuelas secundarias trabajan en coordinación con las clínicas de salud, y en
más de 300 escuelas se hacen disponibles los condones. La pregunta ahora es si
estos programas son realmente eficaces, y si no lo son, cómo podremos
mejorarlos?
¿ Por qué necesitan los jóvenes educación sexual?
Los jóvenes necesitan información correcta para ayudarles a protegerse a sí mismos. Los Estados Unidos tienen mas del doble de las tasas de embarazo que cualquier otro país industrializado del extremo Oeste, más de un millón de jóvenes quedan embarazadas cada año. Los jóvenes tienen las más altas tasas de enfermedades transmitidas sexualmente (ETS) que cualquier otro grupo de otras edades, uno de cada cuatro contraen alguna ETS antes de los 21. Las ETS, incluyendo al VIH, pueden dañar tanto la salud como la habilidad reproductiva de un(a) joven. Todavía no hay cura para el SIDA.
La infección del VIH se está incrementando mas rápidamente entre la gente joven. Una de cada cuatro nuevas infecciones en los EEUU ocurre entre la gente joven menor de 22 años. En 1994, 417 casos nuevos de SIDA fueron diagnosticados entre jóvenes de 13 a 19 años, y 2,684 nuevos casos de SIDA entre los de 20 a 24 años de edad. Debido a que la infección pudo haber ocurrido hasta 10 años antes de ser diagnosticada como SIDA esto significa que la mayoría de estas personas se infectaron con el VIH ya sea en la adolescencia o en la pre-adolescencia.
¿ En que ha fallado la educación sexual?
El conocimiento por si solo no es suficiente para poder cambiar la conducta. Los programas que principalmente se basan en brindar información sobre preceptos morales y sexuales-como funciona el sistema sexual del cuerpo, que es lo que los jóvenes deben y no deben hacer- han fallado. Sin embargo, los programas cuyo enfoque principal es ayudar a los jóvenes a cambiar su conducta-usando la dramatización, los juegos, y los ejercicios que refuercen su habilidad al socializar- han mostrado señales de efectividad.
En los EEUU, la controversia sobre el mensaje que se le debe dar a los niños ha limitado los programas de educación sexual en las escuelas. Muy a menudo frases de valor moral como (mis hijos no deben tener relaciones sexuales fuera del matrimonio) se mezclan con frases contradictorias de hechos mal interpretados (de todas formas, la educación sexual no funciona). Acaso deberíamos hacer todo lo posible por suprimir la conducta sexual de los jóvenes o acaso deberíamos reconocer que muchos jóvenes son sexualmente activos para así prepararlos a enfrentar las consecuencias negativas? Los argumentos dictados por la emoción pueden representar un obstáculo para lograr evaluar los efectos de la educación sexual.
Otros países han logrado mucho mas que los EEUU al afrontar el problema del embarazo en la juventud. La edad en que se tiene la primer relación sexual es similar tanto en los EEUU como en otros cinco países: Canadá, Inglaterra, Francia, los países bajos y Suecia, sin embargo en estos países las tasas de embarazo entre los jóvenes es, por lo menos, la mitad de las tasas de los EEUU. La educación sexual en estos países se basa en los siguientes elementos: una política que favorece explícitamente a la educación sexual, una apertura hacia el sexo; mensajes consistentes a la sociedad; y el acceso a los anticonceptivos.
Muy a menudo el curriculum de educación sexual empieza en la secundaria, una vez que muchos de los estudiantes han comenzado a experimentar la sexualidad. Los estudios han demostrado que cuando se empieza la educación sexual antes de que los jóvenes se vuelvan sexualmente activos ayuda los jóvenes a mantener la abstinencia y a que se protejan en caso de que se vuelvan sexualmente activos. Entre mas pronto se empiece con la educación sexual mejor, quizás sería bueno comenzar desde la primaria.
¿ Cuáles programas funcionan mejor?
Reduciendo el Riesgo o "Reducing the Risk", es un programa para estudiantes de secundaria en áreas rurales y urbanas de California para reducir las relaciones sexuales sin protección, ya sea ayudando a que los jóvenes eviten tener sexo o que se protejan al hacerlo. Los grados noveno y décimos participaron en actividades experimentales para ayudarles a formar ciertas habilidades y a ser auto-eficaces. Se obtuvo como resultado que una gran proporción de los estudiantes que practicaban la abstinencia antes del programa, lograron mantenerse abstemios y las relaciones sexuales sin protección se redujeron entre aquellos estudiantes que se volvieron sexualmente activos.
Atrasando la Actividad Sexual o "Postponing Sexual Involvement", un programa para Afro-Americanos del octavo grado en Atlanta, GA, utilizó a otros estudiantes o "peers" (del 11 y 12avo grados) para ayudar a los jóvenes a entender como la sociedad y sus mismos compañeros los empujan a tener sexo, también se les ayuda a crear y a aplicar la habilidad de resistirse a tener relaciones sexuales. El programa les enseñó sobre la sexualidad humana, y anticonceptivos. Este programa redujo la cantidad de estudiantes que se habían mantenido abstemios antes del programa e iniciaban la actividad sexual durante el mismo y aumentó el uso de los anticonceptivos entre las mujeres que tenían experiencias sexuales. Prevención del SIDA a Adolescentes de las Escuelas o "AIDS Prevention for Adolescents in School", un programa en Nueva York, NY, también aumentó el uso del condón después de dicho programa.
Adolescentes Saludables de Oakland o "Healthy Oakland Teens" otro programa dirigido a estudiantes del séptimo grado en Oakland, CA. Los educadores les enseñan educación básica sobre sexo y drogas, y los "peers" del noveno grado son los que están a cargo de la parte interactiva de los ejercicios que se practican sobre valores individuales, la toma de decisiones, la comunicación y las habilidades sobre el uso del condón. Después de un año, los estudiantes que participaron en el programa estaban menos dispuestos a iniciar actividades sexuales tales como besos apasionados, manosearse los genitales, y las relaciones sexuales.
Una revisión a 23 estudios demostró que los programas eficaces sobre educación sexual comparten las siguientes características:
¿ Por qué necesitan los jóvenes educación sexual?
Los jóvenes necesitan información correcta para ayudarles a protegerse a sí mismos. Los Estados Unidos tienen mas del doble de las tasas de embarazo que cualquier otro país industrializado del extremo Oeste, más de un millón de jóvenes quedan embarazadas cada año. Los jóvenes tienen las más altas tasas de enfermedades transmitidas sexualmente (ETS) que cualquier otro grupo de otras edades, uno de cada cuatro contraen alguna ETS antes de los 21. Las ETS, incluyendo al VIH, pueden dañar tanto la salud como la habilidad reproductiva de un(a) joven. Todavía no hay cura para el SIDA.
La infección del VIH se está incrementando mas rápidamente entre la gente joven. Una de cada cuatro nuevas infecciones en los EEUU ocurre entre la gente joven menor de 22 años. En 1994, 417 casos nuevos de SIDA fueron diagnosticados entre jóvenes de 13 a 19 años, y 2,684 nuevos casos de SIDA entre los de 20 a 24 años de edad. Debido a que la infección pudo haber ocurrido hasta 10 años antes de ser diagnosticada como SIDA esto significa que la mayoría de estas personas se infectaron con el VIH ya sea en la adolescencia o en la pre-adolescencia.
¿ En que ha fallado la educación sexual?
El conocimiento por si solo no es suficiente para poder cambiar la conducta. Los programas que principalmente se basan en brindar información sobre preceptos morales y sexuales-como funciona el sistema sexual del cuerpo, que es lo que los jóvenes deben y no deben hacer- han fallado. Sin embargo, los programas cuyo enfoque principal es ayudar a los jóvenes a cambiar su conducta-usando la dramatización, los juegos, y los ejercicios que refuercen su habilidad al socializar- han mostrado señales de efectividad.
En los EEUU, la controversia sobre el mensaje que se le debe dar a los niños ha limitado los programas de educación sexual en las escuelas. Muy a menudo frases de valor moral como (mis hijos no deben tener relaciones sexuales fuera del matrimonio) se mezclan con frases contradictorias de hechos mal interpretados (de todas formas, la educación sexual no funciona). Acaso deberíamos hacer todo lo posible por suprimir la conducta sexual de los jóvenes o acaso deberíamos reconocer que muchos jóvenes son sexualmente activos para así prepararlos a enfrentar las consecuencias negativas? Los argumentos dictados por la emoción pueden representar un obstáculo para lograr evaluar los efectos de la educación sexual.
Otros países han logrado mucho mas que los EEUU al afrontar el problema del embarazo en la juventud. La edad en que se tiene la primer relación sexual es similar tanto en los EEUU como en otros cinco países: Canadá, Inglaterra, Francia, los países bajos y Suecia, sin embargo en estos países las tasas de embarazo entre los jóvenes es, por lo menos, la mitad de las tasas de los EEUU. La educación sexual en estos países se basa en los siguientes elementos: una política que favorece explícitamente a la educación sexual, una apertura hacia el sexo; mensajes consistentes a la sociedad; y el acceso a los anticonceptivos.
Muy a menudo el curriculum de educación sexual empieza en la secundaria, una vez que muchos de los estudiantes han comenzado a experimentar la sexualidad. Los estudios han demostrado que cuando se empieza la educación sexual antes de que los jóvenes se vuelvan sexualmente activos ayuda los jóvenes a mantener la abstinencia y a que se protejan en caso de que se vuelvan sexualmente activos. Entre mas pronto se empiece con la educación sexual mejor, quizás sería bueno comenzar desde la primaria.
¿ Cuáles programas funcionan mejor?
Reduciendo el Riesgo o "Reducing the Risk", es un programa para estudiantes de secundaria en áreas rurales y urbanas de California para reducir las relaciones sexuales sin protección, ya sea ayudando a que los jóvenes eviten tener sexo o que se protejan al hacerlo. Los grados noveno y décimos participaron en actividades experimentales para ayudarles a formar ciertas habilidades y a ser auto-eficaces. Se obtuvo como resultado que una gran proporción de los estudiantes que practicaban la abstinencia antes del programa, lograron mantenerse abstemios y las relaciones sexuales sin protección se redujeron entre aquellos estudiantes que se volvieron sexualmente activos.
Atrasando la Actividad Sexual o "Postponing Sexual Involvement", un programa para Afro-Americanos del octavo grado en Atlanta, GA, utilizó a otros estudiantes o "peers" (del 11 y 12avo grados) para ayudar a los jóvenes a entender como la sociedad y sus mismos compañeros los empujan a tener sexo, también se les ayuda a crear y a aplicar la habilidad de resistirse a tener relaciones sexuales. El programa les enseñó sobre la sexualidad humana, y anticonceptivos. Este programa redujo la cantidad de estudiantes que se habían mantenido abstemios antes del programa e iniciaban la actividad sexual durante el mismo y aumentó el uso de los anticonceptivos entre las mujeres que tenían experiencias sexuales. Prevención del SIDA a Adolescentes de las Escuelas o "AIDS Prevention for Adolescents in School", un programa en Nueva York, NY, también aumentó el uso del condón después de dicho programa.
Adolescentes Saludables de Oakland o "Healthy Oakland Teens" otro programa dirigido a estudiantes del séptimo grado en Oakland, CA. Los educadores les enseñan educación básica sobre sexo y drogas, y los "peers" del noveno grado son los que están a cargo de la parte interactiva de los ejercicios que se practican sobre valores individuales, la toma de decisiones, la comunicación y las habilidades sobre el uso del condón. Después de un año, los estudiantes que participaron en el programa estaban menos dispuestos a iniciar actividades sexuales tales como besos apasionados, manosearse los genitales, y las relaciones sexuales.
Una revisión a 23 estudios demostró que los programas eficaces sobre educación sexual comparten las siguientes características:
Un enfoque más reducido del cambio de conducta que
pudiera estar contribuyendo al VIH/ETS y a los embarazos no deseados.
|
|
Teorías sociales de aprendizaje como base para el
desarrollo de un programa, con un enfoque en la influencia que ejerce el
medio social, cambiando los valores individuales, cambiando las normas de
grupo y creando la destreza de lidear en esta sociedad.
|
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Actividades experimentales diseñadas para personalizar
información básica y veraz sobre los riesgos de tener relaciones sexuales sin
protección y los métodos para evitar las relaciones sexuales sin protección.
|
|
Actividades que tienen que ver con la influencia que
ejerce el medio o la sociedad en cuanto a la conducta sexual.
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|
Reforzar los valores de forma clara y apropiada para
hacer mas resistentes los valores individuales y las normas de grupo para
luchar en contra del sexo sin protección.
|
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Modelar y practicar la comunicación, la negociación
y la habilidad de resistir.
|
¿Que es lo que falta por hacer?
A pesar de que los programas de educación sexual en las escuelas han estado en función por muchos años, estos no han sido efectivos como se esperaba. Es necesario que las escuelas de la nación Norteamericana analicen rigurosamente sus programas y que comiencen a implementar programas mas innovadores que hayan demostrado su efectividad. Los educadores, los padres de familia y los que dictan las leyes deben evitar conceptos de educación sexual dictados por la emoción; si nos basamos en las tasas que tienen los adolescentes de embarazos no deseados y
A pesar de que los programas de educación sexual en las escuelas han estado en función por muchos años, estos no han sido efectivos como se esperaba. Es necesario que las escuelas de la nación Norteamericana analicen rigurosamente sus programas y que comiencen a implementar programas mas innovadores que hayan demostrado su efectividad. Los educadores, los padres de familia y los que dictan las leyes deben evitar conceptos de educación sexual dictados por la emoción; si nos basamos en las tasas que tienen los adolescentes de embarazos no deseados y
de ETS, incluyendo el VIH, no podemos
seguir ignorando la necesidad de la educación tanto sobre como atrasar las
actividades sexuales y sobre como protegerse a si mismos una vez sexualmente
activos.
Una estrategia completa en la prevención del VIH utiliza múltiples elementos para proteger a la mayor cantidad de gente posible a riesgo de contraer la infección del VIH y de Enfermedades Transmitidas Sexualmente (ETS). Nuestro niños merecen la mejor educación posible.
Una estrategia completa en la prevención del VIH utiliza múltiples elementos para proteger a la mayor cantidad de gente posible a riesgo de contraer la infección del VIH y de Enfermedades Transmitidas Sexualmente (ETS). Nuestro niños merecen la mejor educación posible.
CIBERGRAFIAS:
1.1 EJERCICIO RESPONSABLE DE LAS RELACIONES
SEXUALES
1.3.1
DISFUNCIONES SEXUALES
1.3.2
CONTROL DE RIESGO EN LAS RELACIONES SEXUALES
1.3.3
RELACIONES SEXUALES EN LA ADOLESCENCIA
1.1.1
DISFUNCIONES
SEXUALES
3
Existe una disfunción sexual cuando se alteran una o mas
fases de la respuesta sexual humana: deseo, excitación, orgasmo o resolución,
impidiendo la realización normal del acto sexual de modo satisfactorio para sus
actores.
4
En la fase de deseo se produce a partir de una fantasía
sexual el interés, las ganas de llevar a cabo algún tipo de actividad
relacionada con esa fantasía.
5
La fase de excitación es fundamentalmente vascular, ya que
se congestiona la zona pelviana llenándose de sangre
y produciendo la erección en el varón y la lubricación y dilatación vaginal en la mujer.
6
El orgasmo es la descarga de la tensión sexual que
aumentaba progresivamente en la fase de excitación, y consiste en una serie de
contracciones musculares coincidente con la expulsión de semen en el varón,
junto con una sensación muy placentera y gratificante.
7
La fase de resolución consiste en el retorno al estado
inicial de todas aquellas modificaciones que pudieron producirse en los órganos
genitales y en el resto del cuerpo.
8
Según estadísticas serias, aproximadamente una de cada
tres personas y una de cada dos parejas presenta algún tipo de disfunción
sexual tomando como criterio los estándares acordados por la comunidad
científica. Si bien la gravedad del trastorno varia en cada caso desde un grado
leve hasta el grave, pasando por diversos matices, generalmente se produce
algún tipo de dificultad en el individuo
y en la pareja, que depende de diversos factores: el significado que se le da
al trastorno, las interpretaciones que se tejen alrededor del mismo, el momento
evolutivo de la pareja y el tipo de vinculo que se establece, la calidad
de la comunicación, la estima del individuo, las expectativas de solución y
fundamentalmente la información que se posea, entre otros factores.
9
Cada disfunción sexual puede ubicarse en una o más de las
fases de la respuesta sexual humana señaladas anteriormente.
10 Cuando
el trastorno se da en la fase de deseo nos encontramos con el DESEO SEXUAL
INHIBIDO O HIPOACTIVO, tanto en el varón como en la mujer.
11 Un 60
por ciento de las parejas que consultan al especialista en sexualidad
humana lo hacen por este tema. Este cuadro consiste en la disminución o
ausencia de fantasías sexuales y de ganas de involucrarse en algún tipo de
actividad sexual.
13 El
deseo sexual y la respuesta sexual del ser humano son procesos
muy complejos, que incluyen estímulos y reacciones tanto cerebrales como
mecánicas. En ellos interviene el organismo en su totalidad, en un proceso
psicosomático que incluye:
14 • la
actividad cerebral
15 • la
actividad hormonal
16 • la
actividad cognitiva.
17 Ésta
última es la que engloba tanto las experiencias sexuales o "aprendizaje"
del individuo como sus motivaciones e intereses en el momento de la respuesta
sexual.
18 Cuando
un eslabón de esta complicada cadena se desincroniza del resto, tanto el deseo
como la respuesta o conducta
sexual del hombre
o la mujer se ven afectados. Estos son los problemas
de la primera fase de la respuesta sexual: la fase del deseo. Una persona
sana se interesa por la sexualidad, sobre todo después de llegar a la pubertad.
El deseo es más intenso en algunas épocas que en otras. Disminuye cuando una
persona está demasiado absorbida por su trabajo
u otras actividades y aumenta cuando la persona tiene una oportunidad sexual
excitante y cuando está en compañía de una persona que le atrae mucho.
19 El
deseo puede ser demasiado fuerte o demasiado débil. Se considera un trastorno
el hecho de que el deseo sexual de una persona sea tan intenso que la
sexualidad se convierta en una obsesión o preocupación constante. Este estado
se considera "ninfomanía" en las mujeres y "satiriasis" en
los hombres. En la realidad un instinto sexual excesivo es algo tan infrecuente
que puede considerarse una curiosidad médica.
20 Es
mucho más habitual encontrarnos con personas que no sienten casi nunca
necesidades sexuales; no sienten deseos de salir con personas del sexo
opuesto, no se masturban, no tienen fantasías sexuales y no se excitan en
situaciones sexuales. Hablamos entonces del problema del BAJO DESEO SEXUAL.
Este proceso recibe la denominación de trastorno del deseo sexual hipoactivo o
inhibido. Son muchas las personas que lo padecen, aunque no todas llegan a una
consulta profesional para recibir el diagnóstico adecuado y la ayuda
médico–psicológica que requiera su trastorno. Siendo la esfera de la sexualidad
tan importante para la calidad de vida
del ser humano, muchas de estas personas vivirán insatisfechas e infelices.
Debido a la mayor información y apertura sexual de las últimas décadas, otros
pueden acceder a la atención y su problema es generalmente abordado con éxito.
22 Es
frecuente el trastorno de del deseo sexual hipoactivo en personas que sufren
una dependencia, como el alcoholismo
o los psicofármacos. Muchas drogas
pueden intervenir en el proceso funcional de la excitación y el orgasmo.
23 Otra de
las causas frecuentes es un inadecuado perfil hormonal, en especial un bajo
nivel de andrógenos. La testosterona es necesaria para mantener el deseo no
sólo en el hombre,
sino también en la mujer, aunque en ésta los niveles normales son mucho más
bajos.
25 Aunque
a veces el problema puede estar motivado por alguna anomalía orgánica
(carencias hormonales, trastornos endocrinos, insuficiencia
renal, etc.) lo más normal es que el problema obedezca a causas
psicológicas como un bajo nivel de autoestima,
estados depresivos, excesivo estrés o ansiedad, una historia de abusos
sexuales o mala relación de pareja por mencionar a algunas. Esta disfunción
requiere un programa
de tratamiento más largo y más completo que otras, aunque el terapeuta en este
caso puede ayudarle a descubrir las causas que motivan dicha inapetencia sexual
y a proporcionarte recursos
necesarios para que dicho deseo se vea incrementado.
26 La
pérdida del deseo sexual es considerada por el manual
de trastornos mentales DSM–IV dentro de los "trastornos sexuales y de la identidad
sexual", como "trastornos del deseo sexual". Se enumera así el
trastorno llamado: "Deseo sexual hipoactivo", considerado como la
disminución o ausencia de fantasías o deseos de actividad sexual de forma
persistente o recurrente. El trastorno provoca un malestar acusado o
dificultades de relación interpersonal, y no se explica mejor por la presencia
de otro trastorno, ni se debe a los efectos de una sustancia o a una enfermedad
médica.
27 También
podría enmarcarse la pérdida del deseo sexual en los "trastornos de la
excitación sexual".
28 Cuando
siempre ha existido un bajo deseo sexual se lo considera un problema
"primario", y es "secundario" cuando no siempre ha
ocurrido. Aún así, hay permanentes variaciones, por ejemplo aquellas mujeres
que experimentan una falta total de interés en el sexo, pero responden a los
estímulos de la pareja y consiguen excitarse, hasta las que rechazan la
relación sexual. En la mujer aparece como la disfunción más común.
29 Existe
un conocido dicho médico: La función hace al órgano. En este sentido cabe
señalar que cuando por algún motivo la actividad sexual no es estimulada ni
ejercitada, suele retrotraerse el deseo. En este sentido, la pérdida del deseo
sexual, suele aparejar una mayor pérdida, por lo que el circuito se fortalece.
30 Desde
una perspectiva psicoanalítica, cabe la interrogación por los aspectos
singulares de esta pérdida del deseo, por ejemplo cuando una estructuración
subjetiva al modo de la histeria, permite suponer el deseo no en una linealidad
genital (hacer el amor
o masturbarse) sino en torno
a la generación del deseo de desear (propio de la estructuración al modo
histérico).
32 Es
importante que sepamos los síntomas más frecuentes de este trastorno, a fin de
que podamos individualizarlo y llegar a una consulta profesional que nos devuelva
un estado de plena satisfacción.
33 Por lo
general, la persona afectada por el trastorno de deseo sexual inhibido o
hipoactivo siente un marcado desinterés por la actividad sexual. Situaciones
con una alta carga erótica pueden no afectarle en lo más mínimo. En el plano de
la pareja esto puede tener consecuencias importantes. Aunque un buen número de
individuos no acusarán ante su partener esta situación, y seguirán manteniendo relaciones
sexuales que satisfagan a su pareja, ellos sentirán una gran apatía.
En otros casos, la ausencia de deseo y hasta las disfunciones que pueden
aparecer en carácter reactivo (impotencia, dispareunia, anorgasmia) harán que
la actividad sexual de la pareja mengue y hasta desaparezca, lo cual lleva
generalmente a serios problemas de relación.
34 En los
casos en que la falta de interés sexual se debe a la insatisfacción por la
actual pareja (variante situacional), el individuo podrá conservar deseo por
otros objetos sexuales que puede ser normal o hasta exageradamente intenso.
35 Cuando
el individuo afectado no tiene una pareja estable, el problema puede perdurar
por años, e incluso perpetuarse. En todos los casos, lleva a una situación de
gran insatisfacción personal.
37 Con
frecuencia la evaluación médica y los exámenes de laboratorio
no revelan una causa física. Sin embargo, se recomienda verificar los niveles
de testosterona (la hormona responsable de originar el deseo sexual) tanto en
los hombres como en las mujeres, particularmente en aquellos hombres que
presentan deseo sexual inhibido. El examen se realiza mediante una muestra
de sangre que debe obtenerse antes de las 10:00 a.m., momento en el cual los
niveles de hormonas
masculinas se encuentran en su punto más alto. Es probable que la entrevista
con un especialista en terapia sexual revele las posibles causas.
39 El
tratamiento se debe orientar en forma individual hacia los factores que pueden
inhibir el interés sexual y con frecuencia pueden existir diversos factores.
40 Algunas
parejas necesitarán trabajo de mejoramiento de la relación o terapia de pareja
antes de centrarse directamente en el incremento de la actividad sexual.
Algunas parejas necesitarán un poco de instrucción sobre el desarrollo
de destrezas en la resolución de conflictos
y requerirán ayuda para resolver las diferencias en aquellas áreas no
relacionadas con el sexo.
41 El entrenamiento
en la comunicación para hablar a nivel de sentimientos, mostrar comprensión,
resolver las diferencias de tal forma que refleje sensibilidad y respeto
por los sentimientos de ambas partes, aprender cómo expresar la ira de manera
constructiva y reservar el tiempo
para las actividades de la pareja, el afecto y hablar tienden a estimular el
deseo sexual.
42 Muchas
parejas también necesitarán concentrarse directamente en la relación sexual,
donde a través de la educación y las tareas de pareja puedan expandir la
variedad y el tiempo dedicados a la actividad sexual. Es posible que algunas
parejas necesiten concentrarse en las formas de poder
acercarse sexualmente a la otra persona de una manera más interesante y
conveniente y en cómo rehusar una invitación sexual de una forma suave y
discreta.
43 Cuando
los problemas en la excitación sexual o en la realización del acto sexual son
factores que disminuyen la líbido, se deben tratar estas disfunciones sexuales
de manera directa.
45 Los
trastornos de deseo sexual son con frecuencia los problemas sexuales más
difíciles de tratar, en especial si se presentan en los hombres. Por lo tanto,
se debe buscar asesoría de un especialista en sexo y terapia marital.
47 Cuando
ambas personas presentan un bajo deseo sexual, el tema del nivel de interés
sexual no será problemático en la relación; sin embargo, el bajo deseo sexual
puede ser un barómetro de la salud emocional de la
relación. En otros casos en los que existe una relación excelente y amorosa, el
bajo deseo sexual puede hacer que una persona se sienta herida y rechazada de
manera repetida, lo que lleva finalmente a sentimientos de resentimiento y
fomenta un distanciamiento emocional final.
48 Para la
mayoría de las parejas, el sexo es algo que estrecha los lazos de la relación o
se convierte en algo que separa la pareja en forma gradual. Cuando una persona
está menos interesada en el sexo que su pareja y tal problema se ha convertido
en una fuente de conflicto
y desacuerdo, se recomienda buscar ayuda profesional antes de que la relación
se torne más tirante.
50 Una
buena forma de prevenir el deseo sexual inhibido es reservar tiempo para la
intimidad no sexual con la pareja, ya que las parejas que semanalmente reservan
tiempo para hablar, salir solos a alguna parte y sin los hijos, mantendrán una
relación más estrecha y es más probable que sientan interés sexual.
51 Las
parejas también deben separar el sexo del afecto, de tal manera que ninguno
sienta temor a ser cariñoso constantemente, temiendo que ello sea interpretado
como una invitación a tener un contacto sexual.
52 El
hecho de leer libros,
tomar cursos acerca de la comunicación de pareja o leer libros sobre masajes
también puede estimular los sentimientos de acercamiento. Para algunas
personas, la lectura
de novelas
o ver películas con contenido sexual o romántico también les puede servir para
estimular el deseo sexual.
53 El
reservar un "tiempo preferencial" de manera regular antes de sucumbir
al agotamiento, tanto para hablar como para la intimidad sexual, estimulará la
cercanía y el deseo sexual.
Existe
una disfunción sexual cuando se alteran una o más fases de la
respuesta
sexual humana: deseo, excitación, orgasmo o resolución, impidiendo la
realización
normal del acto sexual de modo satisfactorio para sus actores.
La fase
de deseo está ligada a la producción de fantasías (pensamientos)
sexuales
y eróticas, dando lugar al interés de llevar a cabo algún tipo de actividad
relacionada
con esa fantasía.
La fase
de excitación es fundamentalmente vascular, ya que se congestiona
la zona
pelviana llenándose de sangre y produciendo la erección en el varón y la
lubricación
y dilatación vaginal en la mujer.
La
tensión sexual que aumenta progresivamente en la fase de excitación
llegando
a la fase de meseta (excitación máxima), y luego se produce el orgasmo
que
consiste en una serie de contracciones musculares rítmicas coincidentes con
la
expulsión de semen en el varón y la eyaculación femenina en la mujer, junto con
una
sensación muy placentera y gratificante.
La fase
de resolución consiste en el retorno al estado inicial de todas
aquellas
modificaciones que pudieron producirse en los órganos genitales y en el
resto
del cuerpo.
El
esquema explicado anteriormente no es un mecanismo perfecto, ya que
las
fases de la respuesta sexual pueden alterar su orden, saltearse o
suspenderse.
Las
Disfunciones Sexuales del varón y la mujer
Las
Disfunciones Sexuales se ubican en las diferentes fases de la
respuesta
sexual. Puede verse alterada una sola fase o varias de ellas.
FASE DE
DESEO
Cuando
el trastorno se da en la fase de deseo nos encontramos con el
DESEO
SEXUAL INHIBIDO O HIPOACTIVO y el DESEO SEXUAL
HIPERACTIVO
o ADICCIÓN SEXUAL tanto en el varón como en la mujer.
Deseo
sexual hipoactivo:
El
Deseo Sexual Hipoactivo (DSH) constituye uno de los trastornos máscomplejos de
la clínica sexológica, tanto en lo que respecta a la identificación
1.3.2
CONTROL DE RIESGO EN LAS RELACIONES SEXUALES
Riesgos en la práctica sexual
Las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) son las que se
propagan generalmente de una persona a otra durante las relaciones sexuales.
Estas infecciones posteriormente se pueden transmitir de madre a hijo
durante el embarazo o el parto, a través de sangre y derivados (inoculaciones,
transfusiones) y/o trasplante de tejidos.
Hay más de 30 tipos de bacterias, virus y parásitos causantes de
infecciones de transmisión sexual.
Estas infecciones pueden dar lugar a enfermedades crónicas como el SIDA o
la hepatitis B, complicaciones durante el embarazo, infertilidad, cáncer de
cuello de útero e incluso la muerte.
Se considera un Embarazo No Deseado (END) a
aquel producido sin que uno o ninguno de los dos miembros de la pareja lo desee
conscientemente en el momento del acto sexual.
La sexualidad tiene importancia a lo largo de toda la vida, pero durante
la adolescencia adquiere especial relevancia debido a las características
biológicas, psicológicas y sociales de esta etapa.
Las ITS y los END constituyen un grave problema de salud tanto por sus
repercusiones físicas y psicológicas como por el aumento progresivo de su
frecuencia en los países desarrollados.
Los riegos de la sexualidad
en adolescentes
Las estadísticas muestran que los riesgos son altos y confirman que nuestros hijos no suelen ir bien preparados. Entre los riesgos más destacados:
Las estadísticas muestran que los riesgos son altos y confirman que nuestros hijos no suelen ir bien preparados. Entre los riesgos más destacados:
- Embarazo.
- Enfermedades de transmisión sexual (SIDA, etc.).
- Experiencias adversas que conllevan actitudes negativas hacia su
autoestima, seguridad, confianza, e incluso, hacia su futura vida sexual.
Algunas de estas experiencias se realizan sin preparación alguna, bajo los
los efectos del alcohol, drogas, etc. acentuando los efectos negativos.
Es de
las enfermedades
de transmisión sexual (ETS) más frecuentes y es causada por la bacteria
Nelsseria gonorrhoese.
En la
mujer
·
Secreción vaginal inusual
·
Sangrado vaginal inusual
·
Dolor en la parte inferior del abdomen
La mujer
infectada, puede no tener síntomas o presentar ligeras molestias al orinar o
flujo.
En el
hombre
·
Dolor al orinar
·
Gotas de pus que salen del pene
En el
varón tarda dos a tres días después del contacto sexual para producir síntomas
(dolor al orinar, pues sale por la uretra).
La
gonorrea y la infección por clamidia pueden ocasionar esterilidad cuando no son
tratadas. Si es que una mujer infectada da a luz,
su bebé podría contagiarse y quedar ciego a menos que reciba tratamiento.
Causa
Es una
enfermedad de transmisión sexual ocasionada por la bacteria Treponema
pallidum. Esta bacteria necesita un ambiente
tibio y húmedo para sobrevivir, por ejemplo, en las membranas mucosas de los
genitales, la boca y el ano. Se transmite cuando se entra en contacto con las
heridas abiertas de una persona
con sífilis.
Esta enfermedad tiene varias etapas, la primaria, secundaria o principios
de la latente. En la etapa secundaria, es posible contagiarse al tocar la piel
de alguien que tiene una erupción en la piel causada por la sífilis. Esta no se
contagia al tocar el asiento del baño o una toalla que ha sido usada por la
persona infectada.
Síntomas
Existen
cuatro etapas por la cual puede atravesar la enfermedad si no es tratada a tiempo.
Etapa
primaria: El primer síntoma es una llaga (chancro) en la parte del
cuerpo que entró en contacto con la bacteria. Estos síntomas son difíciles de
detectar porque por lo general no causan dolor y, en ocasiones, ocurren en el
interior del cuerpo. Una persona que no ha sido tratada puede infectar a otras
durante esta etapa.
Etapa
secundaria: Surge alrededor de tres a seis semanas después de que
aparece la llaga. Aparecerá una erupción en todo el cuerpo, en las palmas de
las manos, en las plantas
de los pies o en alguna otra zona. Otros síntomas que se pueden sentir son fiebre
leve, inflamación
de los ganglios linfáticos y pérdida del cabello.
Etapa
latente: La sífilis, si no es diagnosticada ni tratada durante
mucho tiempo, entra en una etapa latente. En esta etapa no hay síntomas
notables y la persona no infectada no puede contagiar a otros. Sin embargo, una
tercera parte de las personas que están en esta etapa empeoran y pasan a la
etapa terciaria de la sífilis.
Etapa
terciaria (tardía): Esta etapa puede causar serios problemas
como trastornos mentales, ceguera, anomalías cardíacas y trastornos
neurológicos. En esta etapa, la persona infectada ya no puede transmitir la
bacteria a otras personas, pero continúa en un periodo indefinido de deterioro
hasta llegar a la muerte.
Tratamiento
Para un
tratamiento rápido se receta la penicilina inyectada. Veinticuatro horas luego
de la inyección la persona ya no puede transmitir el virus.
Este tratamiento es efectivo en todas las etapas
Es una
enfermedad de transmisión sexual causada por una bacteria llamada Chlamydia
trachomatis.
Se
transmite a través del contacto sexual con una persona infectada con la
bacteria, ya sea anal, vaginal o a través del contacto de la boca con los
genitales. Si no se trata a tiempo, las consecuencias podrían ser serias.
Causa
En la mujer
puede causar infertilidad, esterilidad, y enfermedad pélvica inflamatoria. En el hombre
puede causar inflamación de la uretra, de la próstata y los testículos.
Síntomas
La
mayoría de las personas que tienen clamidia tienen pocos o ningún síntoma hasta
que la enfermedad está en una etapa más o menos avanzada. Cuando se presentan
síntomas, éstos usualmente aparecen de una a tres semanas después de haberla
contraído.
Las
primeras señales
pueden incluir: Flujo vaginal poco común, Dolor al orinar , Irritación en el
recto , Inflamación de la membrana del ojo (conjuntivitis) , Dolor en la ,
parte baja del abdomen , Sangrado luego de tener relaciones
sexuales , Sangrado entre periodos menstruales, Dolor durante la
relación sexual ,
En los
hombres también pueden sentir secreciones acuosas que sale a través del pene y
ardor y picazón en la apertura del pene.
Tratamiento
Se les
recetará antibióticos a la pareja infectada que deben tomarse durante siete
días. La penicilina no se receta porque no es efectiva en el tratamiento de la
clamidia. En su lugar se receta tetraciclina, doxyciclina o algún otro
antibiótico.
Este
virus es el responsable de las verrugas genitales y también ha sido la causa de
algunos casos de cáncer cervical y de otros tipos de cáncer genital.
Se
desconoce qué es lo que produce este virus. El papiloma humano produce las
verrugas genitales que son altamente contagiosas.
Síntomas
A unos
tres meses de que una persona haya sido expuesta al virus, las verrugas
aparecerán en el lugar en que hubo contacto con la persona infectada. Pueden
aparecer varias verrugas al igual que una sola. Si no se tratan, ellas formarán
un tejido carnoso con aspecto coliflor. En algunos casos las verrugas
desaparecen, pero la persona continuará infectada.
Tratamiento
No
existe cura para las verrugas genitales, ya que una vez se haya contraído el
virus este permanece en el cuerpo. Las verrugas pueden ser extirpadas
químicamente, por congelamiento, quemándolas, quirúrgicamente, en los casos de
verrugas más grandes o por medio de rayos láser.
Aunque estas se extirpen, las verrugas pueden reaparecer y siempre son
contagiosas.
El herpes
genital no pone en riesgo
su vida, aunque puede ser bastante severo en personas que tienen sistemas
inmunológicos deficientes.
Causa
Existen
dos clases de virus del herpes simple. Cuando se presentan llagas en los labios
o ampollas causadas por la fiebre, se deben al virus del herpes simple I. El
virus del herpes simple II por lo general produce llagas en el área genital,
pero también pueden salir en los labios y boca. Se contagia a través del
contacto sexual con alguien que tenga llagas genitales visibles.
Síntomas
Ampollas
pequeñas y muy dolorosas que se pueden encontrar alrededor de la vagina, en el
pene, alrededor del ano, los muslos y los glúteos. Estas ampollas pueden
reventarse y secarse formando costras.
Tratamiento
No
existe cura disponible. La duración de los síntomas puede reducirse si se da
tratamiento en la etapa inicial del brote. Si no se inicia temprano, puede que
el tratamiento no sea efectivo.
Es
causada por el parásito trichomona vaginalis, cuya incubación es de días a
semanas.
En la
mujer
Produce
flujo vaginal maloliente, espumoso, de color
verde-amarillento, que se acompaña de molestias para orinar.
Ardor y
escozor vaginal.
En el
hombre
Secreción
de color blanco, aguanoso, que sale del pene.
Dolor o
ardor al orinar
Tratamientos
Metronidazol,
2 g vía oral como dosis única.
Metronidazol,
500 mg vía oral 2 veces al día por 7 días.
El
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)
es responsable del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)
y ataca a los linfocitos T-4 que forman parte fundamental del sistema
inmunológico del hombre.
Como
consecuencia disminuye la capacidad de respuesta del organismo para hacer
frente a infecciones oportunistas originadas por virus, bacterias,
protozoos,
hongos
y otro tipo de infecciones.
La
causa más frecuente de muerte entre enfermos del SIDA es la neumonía
por Pneumocystis carinii, aunque también es elevada la incidencia de ciertos
tipos de cáncer como los linfomas de células
B y el sarcoma de Kaposi. También son características las complicaciones
neurológicas, la pérdida de peso y el deterioro físico del paciente.
El VIH
se puede transmitir por vía sexual, a través del contacto con sangre,
tejidos
o agujas contaminadas y de la madre al niño durante el embarazo
o lactancia.
Tras la infección, los síntomas del SIDA pueden tardar incluso más de 10 años
en manifestarse.
El
embarazo o parto,
es un término que comprende el periodo de gestación reproductivo humano. Éste
comienza cuando el espermatozoide de un hombre
fecunda el ovulo de la mujer
y éste ovulo fecundado se implanta en la pared del útero.
La
palabra adolescencia proviene de "adolece" que significa
"carencia o falta de madurez", razón por la cual, no es recomendable
un embarazo en esta etapa del crecimiento.
La
adolescencia es una de las etapas mas difíciles para nosotros como seres
humanos, ya que es un estado
de madurez en donde se busca una madurez, en la que corremos el riesgo de
fracasar o cometer errores que dejarán huela en nuestra vida futura.
El
embarazo en la adolescencia es ya un problema social, económico y de salud
pública de considerable magnitud, tanto para los jóvenes como para sus hijos,
pareja, familia,
ambiente
y comunidad
que los rodea. Algunas personas denominan el embarazo adolescente como la
"sustitución de amor
por sexo".
Este
problema ha ido mejorando gracias a la introducción
de temas de sexualidad
en las escuelas, pero no se ha generalizado a todas las instituciones
educativas, por tal motivo considero que el numero de embarazos no deseados
entra adolescentes
sigue siendo elevado.
1.
Mientras siga existiendo la mala información sexual en la
adolescencia, existirán mayores riesgos
de embarazos.
2. Mientras
los embarazos en la adolescencia aumentan, las edades disminuyen.
1.3.3
RELACIONES SEXUALES EN LA ADOLESCENCIA
Relaciones sexuales en adolescentes
Médico
Conocemos del alto riesgo de las
enfermedades de transmisión sexual que tienen los adolescentes, igualmente, el
riesgo del embarazo en esa edad. Sin embargo, ahora el inicio de las relaciones
sexuales en nuestro país, según estadísticas, es los 14 años y en algunos
casos, de menos edad. El problema mayor es que los adolescentes tienen poca
información porque los padres no tienen la suficiente confianza para conversar
con ellos. Durante la adolescencia se llega a la madurez sexual. En las niñas
se desarrollan los senos y se inicia la menstruación. En los niños aumenta el
tamaño del pene y los testículos.
Si se tienen relaciones sexuales, existe
un elevado riesgo de embarazo. Además del embarazo, las relaciones sexuales
conllevan el riesgo de contagiarse con enfermedades de transmisión, como el
herpes, verrugas genitales, o VIH, el virus que causa el sida.
Protección. La única forma
de estar completamente seguro es no tener relaciones sexuales. Sin embargo, la
mayoría de los adolescentes deciden hacerlo y los preservativos de látex son la
mejor protección contra las enfermedades venéreas. Además, los condones también
son una manera de control de la natalidad para ayudar a prevenir los embarazos.
Lo cierto del caso es que, si a los
adolescentes no les hablamos de sexo, ellos lo van a tener, pero con todos los
riesgos que existen. A los 13 años, como media, los costarricenses se estrenan
en las relaciones sexuales y a los adultos nos sorprende y lo vemos como una
precocidad.
Sin embargo, los adolescentes viven la
sexualidad como escuela de vida, donde la edad de inicio es quizás el cambio
menor, pues no está rodeada de religiosidad ni oscurantismos. Ahora es algo
corriente, parte del ocio, un intercambio entre amigos, en fin, algo que hay
que hacer.
Peligros. Un riesgo muy
grande es esperar a que otras personas alejadas del núcleo familiar trasmitan
información sexual a los jóvenes, pues en algunos casos se valen de la
pornografía con el riesgo de construir una sexualidad genitalizada y machista.
Yo pregunto: ¿Habla de sexo con sus hijos?, pues se han descubierto nuevos
hábitos sexuales; uno de ellos es no ver la necesidad de usar el preservativo.
Sin embargo, algunas mujeres adolescentes
de alguna manera se las están agenciando para conseguir anticonceptivos orales
o la inyección mensual, y aceptan relaciones sin preservativo porque no toman
en cuenta las enfermedades de transmisión sexual, como el sida.
Otro riesgo de los adolescentes es
permitirles ingerir bebidas alcohólicas; algunos, con tal de neutralizar el exceso
de alcohol y drogas, pueden recurrir a tomar Viagra. ¿Por qué lo hacen? Porque
no pueden fallar. El Viagra también lo pueden conseguir por medio de adultos
sin escrúpulos ni moral, que les hacen ver la necesidad de que estén siempre
excitados y felices.
Paternidad y diálogo. Para finalizar,
poco saben los padres de los hábitos sexuales de los adolescentes de hoy. En
algunos casos, los padres no hablan de sexo con sus hijos adolescentes porque
temen autorizarlos a sus primeras prácticas sexuales y otros no hablan porque
no saben qué decir o temen que se vean sus miedos, complejos, y frustraciones.
Lo cierto es que muchos adolescentes se
inician en la sexualidad bien desinformados, pese a ser grandes consumidores de
información sexual, que les llega mediante imágenes, invitaciones a probarlo
todo y consejos desde donde nada es proclive de riesgo, Internet y revistas
dirigidas a ellos.
Con los hijos es necesario hablar,
dialogar. No solo es hablar de embarazo o cómo usar el preservativo. Existen
muchas otras cosas que podemos informarles antes de que se los informe
Internet, susurrando en el oído de los jóvenes información irreal.





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